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Bowie podría parecer de otro mundo.

Tener una larga carrera musical y no parecer repetitivo no es tarea fácil. Un músico británico que pudo hacerlo varias veces fue David Bowie quien, con su disco de estudio número 21, dio cátedra de cómo superarse a sí mismo. Y sí, el álbum Earthling (Terrícola) de Bowie, podría parecer de otro mundo.

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El disco se escucha como una evolución natural de Outside, liberado año y medio antes. El predecesor era una historia policiaca y muchos de los seguidores de Bowie esperaban una continuación al relato. La contrariedad llegó al escuchar la siguiente producción. Lo que había iniciado antes con rock más fuerte y con tonadas de música electrónica, había mutado a una entidad nueva, pero a la vez se escuchaba familiar.

Aquí te dejo una nota con el álbum Outside:

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Rock industrial y una carga de drum n’ bass predominan en Earthling. Durante los tracks, se mantiene un mismo estilo y ritmo, acelerado y estridente. Era, como solía ser Bowie, adelantado a su tiempo.

El contenido lírico se posiciona dentro de lo abstracto, aunque con algunos mensajes directos, como en “’I’m Afraid of the Americans” (“Tengo miedo a los norteamericanos”) y sus invasiones por el mundo. Más que aquellas armadas, que son frontales, están las culturales, a las cuales las demás regiones abren sus puertas, incluyendo a los británicos. En efecto, “tengo miedo a los norteamericanos”, pero tengo más miedo a que me guste lo que proponen.

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El segundo sencillo fue el más escuchado de la placa. Esto ocurre con frecuencia en la música, entre otros motivos, porque los primeros cortes a promocionar pueden salir con demasiada antelación. Los siguientes son más difundidos a nivel comercial, pues se acerca la llegada del material completo o este ya ha sido dado a conocer.

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En el caso de “Little Wonder”, se trata del track que abre la grabación y que atrapa de inmediato con sus acelerados ritmos, agradable melodía, excelsa interpretación y su enigmática letra. En el sencillo se perciben frases sin mucha coherencia, pero que hacen referencia a los enanos del cuento de los hermanos Grimm, Blanca Nieves. Cada uno de ellos es nombrado en el track. Incluso Bowie dice que tuvo que agregar alguno inventado, dado que se le acabaron los nombres.

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En total, se promocionaron cinco singles de Earthling: “Telling Lies”, “Little Wonder”, “Dead Man Walking”, “Seven Years in Tibet” y “I’m Afraid of Americans”.

La gira de Earthling llevó a Bowie a países latinoamericanos donde no había estado, como México, además de regresar a Brasil, Chile y Argentina. En estas presentaciones, el inglés y su grupo de prodigiosos músicos recurrieron a varios de sus clásicos y algunos de ellos contaron con nuevos arreglos, similares a los del nuevo disco, por lo que resultaba interesante descubrir de qué canción se trataba. “Stay” y “The Man Who Sold The World”, entre otras, se escuchaban considerablemente distintas a las grabaciones originales.

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A diferencia del drum and bass habitual, para Earthling no se samplearon muestras de otros músicos, sino que se crearon repeticiones propias, experimentando con los bits y los cambios de velocidad, lo que dio como resultado el sonido que se le imprimió a la producción.

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Para el siguiente disco, Hours, de 1999, Bowie regresó a una estructura más tradicional de rock y pop, con elementos acústicos y muy artísticos, cerrando para siempre la etapa plasmada en la placa que hoy cumple 25 años. Earthling salió a la venta el 3 de febrero de 1997.

Iñigo Pérez

25 años en medios de comunicación, seguidor del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música, de la televisión y del cine. El arte se expresa de muchas formas. Sólo tienes que descubrir la tuya.

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