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Casi 50 años después llega… el abrelatas.

Así como usted lo leyó querido lector, después de patentar los alimentos enlatados por allá por 1810 (si no ha leído la historia de los alimentos enlatados, le recomiendo el post anterior), a nadie se le ocurrió que podía ser un problema el abrir las latas, porque al principio eran muy pesadas y para abrirlas costaba más trabajo de lo normal, ya que eran ensambladas con soldadura de plomo, por supuesto que eran más pesadas que la comida que contenían. Obviamente se requería un esfuerzo considerable. Se han encontrado latas antiguas donde las instrucciones para abrirla eran para nada ortodoxas hoy en día, y decían así:

“Para abrir esta lata, córtese alrededor de la parte superior con escoplo y martillo”… o sea martillo y cincel.

Los primeros abrelatas aparecieron alrededor de 1858, exactamente 48 años después de la invención de la lata. Estos fueron desarrollados por el norteamericano Ezra Warner, quien ya era un hombre exitoso de negocios desde 1850 y en el 58 dirigió su mente hacia un problema común en las casas norteamericanas, el cual era abrir una lata.

El abrelatas Warner, era una fusión mecánica entre una hoz y una bayoneta, cuya hoja curva se introducía en el borde de la lata y se deslizaba alrededor del recipiente empleando fuerza. Pero el mayor éxito de Warner fue cuando su invento fue adoptado por el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil de los Estados Unidos.

Otro personaje norteamericano importante en el desarrollo de los abrelatas fue J. Osterhoudt, quien en su ciudad natal, Nueva York, desarrolló un primer envase que podía abrirse con la ayuda de una llave engarzada en una lengüeta. Este invento es el abuelo de lo que conocemos hoy en día como el “abre fácil”, solo que en ese entonces, no todas las plantas de enlatados podían fabricar este método, así que el sitio del abrelatas oficial seguía vacante.

Más tarde, en 1870 el estadounidense William Lyman inventó el abrelatas de rueda cortante, un método más fácil para el usuario (según), este funcionaba perforando la lata por el centro con una varilla metálica afilada. Luego a lo largo, la palanca se ajustaba al tamaño de la lata y la palanca se fijaba con una tuerca de mariposa, si se le hace difícil imaginarlo, créame que no es el único, tampoco lo entendí.

Desde el abrelatas de cabeza de Warner hasta abrelatas de Lyman, más que solucionar el problema, crearon uno nuevo y es que la gente al no saber usarlo con precaución o la debida fuerza terminaban cortándose dedos e incluso manos, o lastimaban a personas alrededor que los apoyaban en esta difícil labor, en aquel tiempo.

Así que fue necesario perfeccionar el invento y para 1925 la empresa californiana Star Can Opener añadió al abrelatas de Lyman, una pequeña rueda dentada llamada “rueda alimentadora”, la cual hacia girar el envase y con la hoja filosa cortaba el borde. Esta idea, dio lugar al abrelatas eléctrico, comercializado en diciembre de 1931.

Y es así mí querido lector, como después de un gran invento, que puede generar más problemas, llega otro que los resuelve.

Hasta la próxima.

Chrystian E. Lardizábal García

Chef ejecutivo y director de operaciones de Lösung Haus. Profesor de la Universidad Internacional de Querétaro. Asesor y consultor culinario.

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