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El regreso de Lobo.

Lobo, personaje creado por el escritor y productor Roger Slifer con el dibujante (y también escritor) Keith Giffen, apareció por vez primera en The Omega Men #3, comic que producían juntos. Este se publicó el 10 de marzo de 1983. Fue en la década siguiente que el último sobreviviente de Czarnia se hizo toda una celebridad en los comics, comenzando con una miniserie en 1990. Y después, en 1992, con… El regreso de Lobo.

(Portada principal de Lobo’s Back #1)

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Desde su primera aparición, Lobo se mostró como un personaje violento, un mercenario que no pretendía ser bueno y que fue creado para ser un villano, no el vigilante protagónico en el que se convirtió.

De hecho, este irónico y sarcástico personaje fue uno de los responsables de la fiebre por los vigilantes que se expandió durante la última década del siglo XX y que tuvo sus raíces en comics como Watchmen y Batman: The Dark Knight Returns, ambos de 1986.

(Primera aparición de Lobo en Omega Men #3, 1983)

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Los justicieros que rompían las reglas, moralmente ambiguos y que no respetaban autoridad, eran cada vez más populares, tales como Venom, Wolverine, Deadpool y The Punisher, por mencionar algunos.

Curiosamente, y esto es algo que pasa con frecuencia, algún personaje se convierte en lo mismo que nació para denunciar. En este caso, Lobo pretendía ser, sí, una sátira, pero también una crítica a la creciente violencia en los comics. Al ver sus primeras miniseries, esto es tan obvio, que no parece obvio.

(Segunda portada interior de Lobo’s Back #1)

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Keith Giffen, cocreador de Lobo, trabajó en la secuela a la primera entrega corta del czarniano con el mismo equipo creativo. Giffen proveía el argumento y los bocetos narrativos, mientras que el escritor Alan Grant hacía los diálogos y el artista Simon Bisley, se encargaba de los dibujos. La adición de estos dos creativos daban una sensación más europea al comic, siendo ambos británicos.

La primera serie había sido una historia más lineal, mientras que “El regreso de Lobo”, era más paródico e interactivo. Lobo’s Back constó también de 4 números. El título en inglés hace alusión a que el personaje estaba de vuelta, más en ese idioma, “back” también significa espalda, por lo que se trata de un juego de palabras: “La espalda de Lobo”, como se puede apreciar en la portada del primer número.

(Primera contraportada de Lobo’s Back #1)

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Lobo’s Back #1 salió a la venta en tiendas de comics el 31 de marzo de 1992 y culminó con la cuarta entrega, el 22 de septiembre de ese mismo año. Entre el número 2 -del 28 de abril- y el 3 -del 8 de septiembre de 1992-, hay un lapso considerable, pues se trata de un retraso de más de cuatro meses. Este hecho no es tan infrecuente en los comics como podría pensarse.

(Segunda contraportada de Lobo’s Back #1)

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La alta calidad de la producción es palpable desde su portada. Puede ser un poco difícil de digerir y su objeto es ser excesivo, sarcástico y absurdo, sobre todo en la parte artística. Las ilustraciones de Bisley se distinguen por su detalle y composición -entre otras cualidades-, pero también porque tienen un aspecto grotesco inherente; eso sí, con un alto sentido de lo artístico. Hace poco cubrimos un comic de impecable calidad artística por parte de Bisley, un crossover entre Batman y Judge Dredd. Por cierto, coescrito por el propio Alan Grant (con Ron Wagner). Aquí te dejo la nota:

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En la portada de Lobo’s Back se lee una advertencia: “Vehementemente sugerido para lectores adultos” y cada número subsecuente, una variación a esta. El sello no era común en el comic norteamericano en ese tiempo; los comics -se creía- eran leídos por niños y abandonados en el tiempo en que iniciaba “la madurez”. Con el tiempo, las editoriales y el público en general se dieron cuenta que no era así y que muchos lectores se hacían de por vida.

(Tercera portada interior de Lobo’s Back #1)

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Lobo’s Back, pareciera, predice la descomunal fiebre por las portadas variantes que ya se vivía en ese entonces y que aún tendría un pico más adelante. El primer número no contiene una, sino tres portadas, cada una engrapada a la siguiente. Las contraportadas son en blanco y negro; la primera de estas contiene los créditos; la segunda, una sopa de letras que incluye palabras como “asesinato” y la tercera, un ejercicio de unir los puntos; el resultado de la imagen es evidente y no requiere mucha imaginación para saber de lo que se trata. Estas actividades son características de los libros de actividades para niños.

(Tercera contraportada de Lobo’s Back #1)

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Lobo es un mercenario espacial, último sobreviviente de su planeta (pues él mató a todos cuando era un adolescente). Gusta de los delfines, de fumar puro y utiliza una imagen tipo “biker”, pero del espacio. A su vez, Lobo es egoísta y petulante, le agrada medir su fuerza con seres de fuerza extraordinaria y no teme ni a gente de la talla de Superman. El objetivo de Lobo es el dinero y el placer que puede obtener con este, como alcohol y sexo.

(Lobo’s Back #1, página 1)

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El último de los czarnianos viaja con un perro alienígena, curiosamente idéntico a los bulldogs y lleva por nombre, muy pertinentemente, “Dawg” (“dog”).

Como es de esperarse, cuando el extraterrestre aparece en comics de la línea principal de DC, se le atenúa un poco, aunque conserva algunas de las malas palabras inventadas y su fuerte personalidad.

(Lobo’s Back #1, página 2)

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En teoría, Lobo no es un personaje que deba hacer empatía, más la ha hecho con los lectores por más de tres décadas. Lobo’s Back, su segunda miniserie, cumple 30 años de haber sido publicada.

(Lobo’s Back #1, página 3)

Iñigo Pérez

25 años en medios de comunicación, seguidor del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música, de la televisión y del cine. El arte se expresa de muchas formas. Sólo tienes que descubrir la tuya.

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