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Hace 30 años, Aladino regresó a la pantalla grande.

En 1992, la compañía productora de películas Disney se encontraba en una racha de gran éxito con sus películas animadas, las cuales parecían haber quedado en desuso tan solo unos años antes. Aprovechando la inercia generada, recrearon en su imagen uno de los cuentos más famosos de la humanidad. Hace 30 años, Aladino regresó a la pantalla grande.

Aladdin es un muy antiguo cuento, presuntamente árabe, que se desarrolla en alguna región musulmana de China y fue incorporado por el investigador y arqueólogo francés Antoine Galland, a la antología de relatos, Las mil y una noches, a finales de 1709.

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La narración ha sobrevivido por cientos de años y ha tenido muchas adaptaciones, entre ellas, la de Walt Disney Pictures, estrenada el 25 de noviembre de 1992 en Estados Unidos. Sin duda, esta es una de las más redituables –y recordadas- en la historia.

En la cronología del “renacimiento animado” de Disney, Aladdin sucedió a La Bella y La Bestia (Beauty and the Beast) de 1991, mientras que la cinta que inició la tendencia, fue La Sirenita (The Little Mermaid) de 1989. Por otra parte, la que siguió fue una de las más exitosas en la historia de la compañía, El Rey León (The Lion King) en 1994.

Te presento una nota en la que celebramos los 30 años de La Sirenita:

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Aladdin sigue el estilo majestuoso de las cintas animadas de la productora, como Blanca Nieves y los siete enanos, Pinocho, La Cenicienta o Fantasía, mismas que contribuyeron para su renombre.

El filme denota un trabajo arduo en la fluidez de los movimientos, manteniendo la anatomía y realismo dentro de su fantasía.

La paleta de colores es llamativa e imposible de ignorar. Existe un contraste y un balance entre los tonos fríos y cálidos, con sus azules puros, rojos vivos y la combinación entre ellos, que ayudan a generar el entorno propicio para el desarrollo de la historia en el estilo inconfundible de la compañía.

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Los diseños de los personajes son otro elemento acertado; pensados tanto para la historia como para la mercancía que se desprende de ella. No faltan las adiciones clichescas de Disney, como la mascota que es parte del desfogue cómico y que sirve para mantener interesados a los más pequeños. Claro, también funciona con los más grandes.

La música y las canciones originales se convirtieron en todo un reto después del éxito de las dos producciones previas y era casi una competencia al interior de la misma empresa. Aladdin cuenta con estupendas canciones originales que se fusionaron a la columna vertebral de la historia; al grado de ser mantenidas en el remake (o nueva versión) de 2019, con Will Smith.

Las coreografías que acompañan a las canciones son parte importante y una fantasía dentro de la fantasía que nos lleva a un plano divergente y momentáneo en la narrativa lineal. Las reglas físicas propuestas por el propio filme se rompen y son evidentes en el cambio de colores, resultando en una mezcla casi sicodélica de sonidos e imágenes.

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La música y canciones fueron creadas por Alan Menken, Howard Ashman y Tim Rice. Menken ganó el Globo de Oro y el Oscar por mejor banda sonora, mientras que el letrista, Tim Rice (con Menken), también lo obtuvo por mejor canción, por “A Whole New World”.

En un ejemplo de cuando un personaje de apoyo se roba la película –sin demeritar el trabajo de los demás actores de voz-, tenemos a Robin Williams, quien hace dos papeles, el de Peddler (vendedor ambulante), nuestro narrador introductorio y el del genio (jinn o djinn, según la etimología de raíz), o Genie, como le llama la versión de Disney.

El actor Scott Weinger prestó su voz para Aladdin, Linda Larkin dio vida a Jasmine Y Jonathan Freeman, a Jafar.

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Williams debió ser persuadido para aceptar el papel, pues no estaba seguro de que fuera una buena idea. La grata consecuencia fue que se inició la incorporación de actores reconocidos a las cintas animadas en lugar de recurrir exclusivamente a los actores de doblaje. Existe el antecedente de la famosa actriz, Angela Lansbury como Mrs. Potts, en La Bella y La Bestia, mas no era un rol prominente en la historia.

Robin Williams tuvo problemas con Disney pues, como sucede en ocasiones, dieron la vuelta al contrato para evitar cumplir con ciertos acuerdos. Años más tarde, regresaron a los buenos términos y Robin prestó nuevamente su voz para el filme de 1996, Aladino y el rey de los ladrones (Aladdin and the King of Thieves).

Aladino llega a la marca de los 30 años en 2022.

Iñigo Pérez

25 años en medios de comunicación, seguidor del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música, de la televisión y del cine. El arte se expresa de muchas formas. Sólo tienes que descubrir la tuya.

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