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Hoteles todo incluido, el lujito que todos merecemos

Cuentan las leyendas que existen lugares de ensueño donde “seres mágicos” salen de la arena y mantienen tu vasito siempre lleno de bebida refrescante, donde puedes comer las veinticuatro horas bocadillos y platillos suculentos, un sitio donde hay música y actividades para entretener a los exploradores que visitan esas tierras… se llaman hoteles “todo incluido” y te contaremos lo convenientes que pueden ser (o no) de acuerdo a tus planes.

¿Cuándo es útil contratar un servicio así?

Los “All Inclusive” como también se promocionan, son perfectos cuando tu ideal de vacaciones es tirarte en un camastro al sol en la playa y descansar; de otra manera, si planeas conocer la ciudad que visitas, hacer excursiones cercanas a tu alojamiento y estás constantemente paseando fuera del hotel, no son aconsejables, puesto que no desquitarías el concepto de ser atendido de una manera integral.

¿A qué nos referimos con “integral”? No, no hablamos del pan Bimbo que come Bárbara de Regil después de su entrenamiento. Consiste en un formato donde tienes las tres comidas incluidas, botanas durante toda tu estancia, bebidas alcohólicas y no alcohólicas al alcance de tu mano, entretenimiento diurno y nocturno en las diferentes áreas que destina el hotel y en algunas ocasiones, servicio al cuarto (dependiendo el paquete o gama del mismo).

¿Cuáles son las diferencias entre hoteles?

Aquí se pone coqueto el tema; como reza el slogan “de acuerdo al sapo es la pedrada”, hay una variedad amplia al tocar esta parte, puedes encontrar para todos los gustos y precios: exclusivo para adultos (mayores de 18 años), con temática familiar (niños y adultos), bebidas ilimitadas ya sea en barra nacional o barra internacional, acceso a una carta amplia de oferta culinaria. Cuando contrates el paquete, ya sea directamente con el hospedaje, vía página web o agencia de viajes, es importante que preguntes que tipo de servicios y actividades vienen incluidos en el precio. Otra gran ventaja (y más en estos tiempos) es el acceso privado a playa cuando se trata de un destino con mar.

¿Cuándo no recomendaríamos un hotel “todo incluido”?

Te comentábamos en párrafos anteriores; si tu plan es pasear por la ciudad y descansar poco, definitivamente no se “desquita” el gasto; adicional, debes considerar que se pueden volver vacaciones poco espontáneas pues estarás básicamente dentro del hotel disfrutando los servicios por los que ya pagaste. Esto puede llevar como consecuencia a hacer gastos extra que no tenías contemplados dentro de las instalaciones y convertirse en un derroche para tu bolsillo, por ejemplo: contratar un paquete de masajes porque estabas aburrido.

Por último, aprovecha cada espacio, asegúrate de preguntar por todas las actividades y si es necesario hacer reservaciones en restaurantes para que no te quedes con ganas de probar nada.

Espero que este artículo sea de utilidad para que consideres darte ese regalo que mereces, definitivamente quedarse en un hotel todo incluido y ser tratado como rey o reina es un lujo que todos merecemos por lo menos una vez en la vida.

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