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Indiana Jones y los Cazadores del Arca Perdida.

George Lucas es un cineasta de planes y también de realidades. Fue visionario y buen negociante. Supo hasta dónde arriesgar y su bluff obtuvo grandes resultados. Se jugó absolutamente todo.

Por esta razón, aunque tenía la idea de lanzar una serie de películas de Star Wars, sabía que la primera de ellas podía ser un rotundo fracaso, por lo que cuando se dio a conocer en 1977, no llevaba el subtítulo de “Episodio IV”; esto fue hasta que se reestrenó un año después.

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Caso similar fue el de Indiana Jones, una especie de James Bond de la arqueología situado en el pasado, poco después de iniciado el siglo XX.

Cuando se estrenó, el filme llevó por nombre “Cazadores del arca perdida” (Raiders of the Lost Ark), omitiendo el nombre del protagonista. Fue después del su éxito, que re etiquetó y se convirtió en franquicia.

Muchos datos curiosos son del dominio público, como el hecho de que se había pensado en el actor de Magnum P.I., Tom Selleck, para hacer el papel del arqueólogo. O el hecho de que el perro de Lucas, Indiana, fue la inspiración para el nombre del aventurero (mientras que fue la imagen para la creación de Chewbacca). O que la escena donde retan al doctor Jones en un duelo de sables y este contesta con un disparo fulminante, fue improvisada debido a que Harrison Ford estaba enfermo del estómago y no podía hacer escenas muy demandantes.

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Raiders, fue un paso más para la proliferación de las trilogías y un ejemplo del potencial que podía alcanzar una franquicia cinematográfica con los filmes, mercancía, series de televisión y más.

Otro punto a favor de Lucas es su equilibrio entre el humor y la acción, combinación no original de él, pero que supo manejar muy bien.

Por el contrario, Lucas sabía que no era el mejor director escénico ni escritor, por lo que se hacía de grandes equipos. Por ello acudió a su amigo Steven Spielberg, uno de los directores más cotizados del momento (y hasta el día de hoy), mientras que el proyecto fue producido por Frank Marshall. Por otro lado, se rodeó de un gran elenco (que incluye a un muy joven Alfred Molina y, por supuesto, a Harrison Ford).

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Dos personajes importantes en este filme, son la música de John Williams, con quien hizo mancuerna en Star Wars y la fotografía de Douglas Slocombe. Ambos elementos participan de la narración y guían a la audiencia hacia el terreno deseado. En el caso de la iluminación, es el juego con los contrastes, el manejo de las temperaturas y el uso de sombras, por mencionar algunos aspectos.

La música, por su parte, es familiar y muy en el estilo del compositor, conocido por su empleo del leiff motiff, con temas específicos para personajes y momentos, dando pistas de lo que está por venir.

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La realización de Raiders es una de las mejores de su época, y muy apreciada aún en la actualidad; es arte, artesanía e ingenio (con mucho dinero). Las computadoras se encontraban a años de distancia, más de manera diestra, la producción se las arregla para engañar al ojo humano.

Raiders of the Lost Ark (ahora con el prefijo de “Indiana Jones”), se estrenó en Estados Unidos, hace ya 40 años, el 12 de junio de 1981.

Iñigo Pérez

25 años en medios de comunicación, seguidor del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música, de la televisión y del cine. El arte se expresa de muchas formas. Sólo tienes que descubrir la tuya.

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