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Motörhead y su Orgasmatron.

Hablemos de un círculo satisfactorio. Y no, no tiene que ver tanto con el título, sino con el contenido estructural de Orgasmatron, álbum de Motörhead que cumple 35 años de haber sido liberado al mundo.

Como es de dominio público en el mundo de la música, la influencia de este grupo de rock en el resto de sus contemporáneos y subsecuentes, es palpable. Desde la imagen del rockero rudo con una mezcla de biker, hasta la construcción musical de sus producciones.

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El rock de Motörhead se caracterizó por su aspereza, no es del tipo de música que te da la bienvenida con tonadas dulces, o del rock que tiene tintes de pop convencional. Hay tipos de música que exigen más de su audiencia y la de Motörhead es una de ellas. Más tampoco es motivo para no entrar a su mundo. Al contrario, una vez que te enganchas, rentas cuarto para toda la vida.

Orgasmatron es el séptimo disco del cuarteto inglés formado en Londres, Inglaterra, en el año de 1975. La placa, que fue lanzada al mercado el 9 de agosto de 1986, es la segunda que presenta dos guitarras, lo cual le da más cuerpo y mayor peso a su sonido.

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El estilo es distinto, Motörhead se despega un tanto del rock and roll, más prominente en sus anteriores grabaciones; sin embargo, no es una corriente que abandonen definitivamente, pues esta reemerge en  discos subsecuentes. Orgasmatron se alimenta del metal que ellos ayudaron a establecer y que otras bandas habían acogido. Así es como se completa el círculo. Al mismo tiempo, es como si el propio grupo se viera a través de otros ojos.

Irónicamente, este disco es clave en la música de su tiempo, más fue rechazado por cuanta disquera tuvo la oportunidad de distribuirlo. Motörhead había terminado (mal, por cierto) son su sello anterior y ninguno de los grandes aceptó la oferta.

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Cuando por fin pudieron darle vida a través de GWR Records, Orgasmatron fue bien recibido por sus seguidores, pero no pudo conectar más allá con las nuevas audiencias. La etiqueta de aprobación fue llegando tiempo después. Ahora, se reconoce como una de sus mejores producciones.

La madurez de la banda británica es notable, pues incorporan temas más serios, sin perder el humor o dejar de lado sus temáticas habituales de sexo, drogas y rock and roll. El track que da nombre al disco, curiosamente, es el más duro en cuento a temática, pues habla de la hipocresía de la sociedad y sus gobiernos, de la guerra –claro-, envuelto en alegorías sexuales.

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De origen, Orgasmatron llevaría por título Riding with the Driver; este se eligió debido al amor de Lemy por las locomotoras. La portada fue creada por Joe Petagno, ilustrador de discos de Led Zepellin y Nazareth, entre muchos otros, además de haber sido parte del estudio Hipgnosis de Storm Thorgerson.

Cuando el nombre de la producción cambió, el grupo decidió dejar el arte como tal y se dijo que era una especie de “máquina orgasmatrónica”. El nombre tampoco tiene que ver con la cinta de Woody Allen de 1973, titulada Sleeper, que cuenta con un artefacto llamado igual.

Orgasmatron cuenta con 9 canciones en su versión original, un tanto más largas que lo acostumbrado; la que da nombre al disco es la más extensa, con casi 5 minutos y medio, mientras que la más corta es “Mean Machine”, quinto track (y último en la versión de vinil), con menos de 3. En total, nos toma 35 minutos escuchar este álbum de 35 años de existencia.

Iñigo Pérez

25 años en medios de comunicación, seguidor del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música, de la televisión y del cine. El arte se expresa de muchas formas. Sólo tienes que descubrir la tuya.

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