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Natalicio de Zapata, el “Caudillo del Sur”

Hoy toca recordar al “Caudillo del Sur”, el legendario Emiliano Zapata. Justo en un día como hoy, un 8 de agosto pero de 1879, nacería en el poblado de Anenecuilco en Morelos uno de los más grandes personajes de la Revolución Mexicana.

La historia del hombre y los ideales del soñador, Emiliano Zapata Salazar, a 141 años de su nacimiento, siguen muy vigentes y presentes en la historia de nuestro país, más allá de su célebre “Plan de Ayala”

Indiscutiblemente se convirtió (y lo seguirá siendo) en el símbolo de las luchas agrarias y sociales, de los movimientos de defensa hacia los más desprotegidos, de los grupos rebeldes y guerrilleros. Y por supuesto que también, a lo largo del siglo XX fue una de las figuras centrales de los ideólogos post revolucionarios priístas para fortalecer el sistema de poder del partido único.

No olvidemos que también “Miliano”, como le decían sus familiares y amistades más cercanas, es el prototipo del clásico charro mexicano: excelente jinete, domador de fieras, distinguido amante, mujeriego, guapo y muy devoto de su propia imagen física (vestimenta con botonadura de plata, la mejor pistola, gran sombrero y un bigote casi perfecto). Este estereotipo fue fuertemente impulsado por el cine, tanto nacional como extranjero, que veían en Zapata una historia que conectaba con la gente; inclusive hasta el célebre ganador del Óscar por su actuación en “El Padrino”, Marlon Brando, interpretó al revolucionario en una película estrenada en 1952 titulada “¡Viva Zapata!”

Fotograma del filme ¡Viva Zapata!

Pero sin más preámbulo, el gran legado de Emiliano Zapata fue gestar el movimiento político y social del “Zapatismo”, dejando profundos cimientos para una lucha encarnizada con el único objetivo de defender los derechos de las y los campesinos, y poder lograr una verdadera reforma agraria para nuestro país donde se cumplieran sus verdaderas aspiraciones para el campo: tierra, justicia y libertad;  tres pequeñas palabras, pero que representan el gran anhelo de las masas campesinas, por las cuales han tenido que pagar con sudor y sangre, sobre todo, mucha sangre.

El agosto de Emiliano: cumpleaños y boda.

Este momento que nos ocupa traer a la memoria a Zapata, es curioso hacer el ejercicio de analizar y suponer que agosto debió de significar para él un mes muy importante en su vida ya que le dio dos grandes satisfacciones.

Es lógico pensar que indudablemente su cumpleaños lo debía de poner muy contento, debido a que sería un gran pretexto para realizar uno de sus más grandes placeres, degustar de una comida francesa, acompañada de una buena botella de cognac y sin faltar un par de habanos para el maridaje, además de dedicarle tiempo al día para adquirir lujosos accesorios para su impecable traje de charro.

También en agosto festejaba su aniversario de bodas con su única y legítima esposa, doña Josefa Espejo (originaria también de Anenecuilco), con quien contrajo nupcias un 20 de agosto de 1911, boda en la cual sus padrinos fueron ni más ni menos que el mismísimo “Apóstol de la Democracia” Francisco I. Madero y su señora esposa doña Sara Pérez.

Mediateca INAH

Curiosamente, doña Josefa Espejo, fallecería a una edad avanzada precisamente un 8 de agosto pero de 1968, en su casa de Villa de Ayala en el estado de Morelos. Tal vez los últimos pensamientos de doña Josefa fueron dirigidos hacia su amado esposo que justo ese día, si no hubiera muerto a traición por Jesús Guajardo 49 años atrás, Emiliano Zapata estaría festejando su cumpleaños número 89 a su lado… pero lamentablemente los hubiera no existen, ni siquiera en la historia de México.

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