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¿Presencial o en línea? El dilema de la “nueva normalidad” en la escuela y el trabajo

La vacunación contra Covid-19 ha ocasionado que los efectos de la pandemia decrezcan en varios lugares en el mundo, por lo que poco a poco se han reanudado actividades presenciales de todo tipo. Hoy en día las restricciones se han reducido, por lo que es más frecuente ver a personas disfrutar de alguna actividad de esparcimiento en las calles, desempeñarse nuevamente en su lugar de trabajo, o incluso ver a estudiantes retomar clases en las aulas.

Tras los casi quince meses de la pandemia por coronavirus, las personas que tuvieron oportunidad de quedarse en casa, inevitablemente tuvieron que trabajar o estudiar en línea. A medida que avanzó el confinamiento, mucha gente se acostumbró a las actividades a distancia, con lo cual surgieron diversas interrogantes acerca de las ventajas y desventajas que estas conllevan frente a las labores presenciales.

De acuerdo con un estudio realizado por la consultora Robert Walters, dos de cada tres empleados en Latinoamérica aseguran que su productividad no se ha visto afectada, o que incluso ha mejorado con el home office. Los encuestados afirmaron que factores como el no perder tiempo en traslados, tener menos distractores en casa y adaptar un espacio de trabajo más personal y cómodo permitieron aumentar su motivación.

Sin embargo, en la educación es más frecuente que suceda el efecto contrario. Según una investigación llevada a cabo por la Universidad Goethe en Frankfurt, Alemania, las clases desde casa generan en los alumnos una sensación similar a la de estar de vacaciones, por lo que tienden a relajar su compromiso con sus materias y su concentración se ve afectada por la comodidad que ofrece la casa, lo que hace que el progreso en el aprendizaje se vea obstaculizado.

A pesar de las diferencias entre el contexto laboral y académico, lo que es una realidad es que las ocupaciones en línea afectan las relaciones interpersonales, las cuales también son importantes para crear ambientes favorables en los espacios de trabajo y escuelas. La poca interacción que existe entre trabajadores y alumnos por medio de internet impide crear lazos que refuercen la dinámica colectiva.

En esta etapa de transición por la que atraviesa la sociedad, aún se encuentra a debate el tema de poner en marcha actividades no esenciales o que pueden realizarse a través de internet. Tan solo en México se han reportado decenas de alumnos contagiados por coronavirus en distintos planteles del país desde que se reanudaron las clases. En el ámbito laboral, los contagios han sido incontables. Y ya que, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 28% de la población tiene las posibilidades de estudiar o laborar desde casa, la disyuntiva existirá hasta que salir sea suficientemente seguro.

Y si bien el home office y las clases en línea no se quedarán de manera permanente, existen empresas y escuelas que comienzan a considerar modelos híbridos que combinen la ocupación presencial con la remota para aprovechar las ventajas que ofrece el entorno digital y crear experiencias más flexibles para cualquier tipo de actividad.

Guillermo Castillo

Periodista por la Universidad Autónoma de Querétaro.

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