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Star Wars: una nueva esperanza cumple 45 años.

El 25 de mayo de 1977 todo cambió en el mundo del cine y la mercadotecnia relacionada con el medio, gracias al estreno de la película de Star Wars: una nueva esperanza que cumple 45 años en 2022.

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Desde la fanfarria de la 20th Century Fox que da paso al logotipo de LucasFilm, para después mostrar la leyenda “Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana…” (escrita en el filme con cuatro puntos suspensivos) y el impacto recibido con el título en letras amarillas: “Star Wars”. El golpe es acentuado con los metales del tema compuesto por John Williams, contrastando la banda sonora de música clásica contra el futurismo implícito en el firmamento. Desde ese momento, los espectadores sabían que serían testigos de algo distinto.

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No es casualidad que la música de John Williams esté escrita en la misma clave que el tema de la Fox y para muchos resulta imposible separar una de la otra.

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Comenzando por el hecho de que el filme no tiene créditos iniciales para el equipo de producción (lo que le valió a George Lucas la expulsión del gremio) y en su lugar aparecen los subtítulos explicando que hemos llegado a la mitad de un evento, mientras que Williams nos deleita con su explosión musical y la tipografía se desvanece poco a poco en la lejanía del espacio, el asistente a la función sabía que no podría moverse ni un momento del asiento.

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Las reglas establecidas por esta aventura de ciencia ficción no obedecen a nada más que a la imaginación (y basta saber que un parsec se maneja como unidad de tiempo cuando en realidad es de distancia). En este cosmos podemos escuchar explosiones, bólidos viajando por nuestras bocinas, rayos láser disparados por las numerosas naves y unos hermosos sables de luz de batería y poder inagotables.

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Un par de androides de nombre extraño, poco humano (pero con mucho de humano en su interior), intentan comprender al mismo tiempo que quien ve la película por vez primera. En todo este tiempo, la música de Williams nos acompaña como la Fuerza misma.

R2-D2 y C-3PO (robot que nos remonta al Metrópolis de Fritz Lang), son traductores para el espectador. La pareja, basada en aquella memorable de Stan Laurel y Oliver Hardy (El gordo y el flaco), pero con los papeles invertidos, sin saberlo (ni ellos ni nosotros), serán dos de los seres más importantes –y frecuentes- en esta saga. R2 utilizará un lenguaje incomprensible, sello de muchos de los personajes en Star Wars (eso no importa, los fanáticos en algún momento intentaron reproducirlo en primera persona).

(Diseños preliminares para R2-D2 y C-3PO, por Ralph McQuarrie)

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Otra característica del filme es que al héroe no lo conocemos de inmediato. El personaje que sí roba protagonismo desde poco después de los 4 minutos, es el villano, de quien descubriremos que lleva por nombre Darth Vader. Al imponente ser de profunda y bella voz, le basta la entrada para dejar claro quién es. Vader tiene un poco de caballero (negro), un poco de samurái y un poco de Doctor Doom (de los Fantastic Four).

Con el transcurrir de los minutos, conocemos a una hermosa princesa de nombre Leia, a un joven granjero llamado Luke y, gracias a la impertinencia de R2, a un viejo ermitaño de nombre Ben.

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Las respuestas se dan al mismo tiempo que se generan grandes incógnitas, algunas de las cuales tardarían décadas en esclarecerse. Se menciona al padre de Luke, un tal Anakin (nombre por demás extraño), así como una guerra de los clones que, tan solo por su nombre, se escucha cruenta.

Por su parte, la princesa se encuentra atrapada en un castillo flotante. Pero no nos dejemos llevar por las apariencias. Leia Organa resulta ser uno de los personajes más inteligentes, tenaces y valientes de toda la saga. Eso de indefensa no va con ella.

(Diseños preliminares para Chewbacca, por Ralph McQuarrie)

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Arrastrado por su destino, el joven granjero debe cambiar deberes y sueños para asumir un rol relevante. La grandeza, nos demuestra paulatinamente, se lleva por dentro.

Hacen su aparición los famosos y peligrosos contrabandistas Han Solo y Chewbacca, ambos de fuerte temperamento. El primero, impaciente, en la búsqueda de la satisfacción inmediata, normalmente relacionada con dinero; el segundo, famoso por arrancar brazos y a quien tampoco le entendemos dialecto.

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La película, repleta de nuevo actores, se apoya en la presencia de dos veteranos de guerra: Obi Wan Kenobi y el general Grand Moff Tarkin, quienes dan lustre a este relato con sus dosificadas, si bien memorables intervenciones. Curioso resulta que el nombre de Obi Wan, se escribe de manera fonética (O-B-1).

(Diseño preliminar para Darth Vader, por Ralph McQuarrie)

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Las naves, los monstruos y especies alienígenas eran como los péndulos del hipnotizador, al grado de generar la necesidad de ver de nuevo el filme con el fin de apreciar sus distintos elementos, las disolvencias de sus escenas, sus frases pegajosas, sus temas musicales.

Star Wars es más que peleas y personajes vistosos; si bien de manera periférica, se abordan temas como la filosofía, la metafísica, así como la política y la religión que, como nos ha enseñado la historia, en muchos casos van de la mano. Y todo, según la descripción popular, a través de un joven granjero, la princesa (que resulta que no es SU princesa), el pirata y el mago.

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Quien experimentó Star Wars desde el inicio, sentado en una butaca de cine, no sabía que estaba viendo el inicio de una saga que probaría el potencial de una franquicia. Años más tarde, es la norma. Lo cierto es que la producción ayudo a transformar toda la industria del cine. Poco tiempo después, se reestrenó la misma cinta con algunos cambios, como la adición de las palabras “Episodio IV: Una nueva esperanza”, naciendo así, la esperanza de ver más Star Wars.

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Mucha de la gente que acudió a ver Star Wars el 25 de mayo de 1977, se sentó a ver una película más y salió cambiada en varios aspectos.

Se cumplen 45 años del estreno de una de las sagas más grandes en la historia del cine de este planeta… Y tal vez de otros.

Iñigo Pérez

25 años en medios de comunicación, seguidor del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música, de la televisión y del cine. El arte se expresa de muchas formas. Sólo tienes que descubrir la tuya.

Un comentario

  1. Viendo los carteles que has publicado en el post y la apariencia supersexy que tiene la princesa Leia en ellos, se me ocurres que un matiz interesante de las películas de Lucas es que los actores son muy “humanos”.
    No busca supervedettes guapísimas y héroes de lustrosa musculatura sino actores poco conocidos que encajen con el personaje (e impidan que los espectadores sepan si van a ser más o menos violento o poético o cómico como el actor mismo); si luego ya es guapo, pues mejor y si no… así es la vida.

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