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The Smiths: La reina ha muerto.

The Smiths son algo así como una obra de culto. No fue una banda de punk, pero sí había algo inherentemente anárquico adherido a su esencia y si se leen algunas de sus letras sin la música, podrían parecer del género punk, apropiado por los ingleses gracias a Sex Pistols y The Clash.

Los Smiths en sí, son una argamasa de ideologías de sus integrantes y que, como una bomba, fue una fuerza impresionante, de corta duración y que repercute en su entorno, pero que deja una tremenda marca en el lugar donde se genera. The Smiths sólo crearon 4 discos (y un EP) en el lapso de 5 años, más cada uno de ellos es altamente apreciado por sus fans.

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The Queen Is Dead, lanzado el 16 de junio de 1986, es el tercero. Como con los demás materiales, la música es compuesta por Johnny Marr y las letras son de Patrick Morrisey. El equilibrio entre ambos es bueno (difícil de creer si escuchamos las descalificaciones que hicieron uno del otro posteriormente): podemos escuchar rock, post-punk, un poco de ska y algo de balada de rock and roll.

Pese a lo agresivo de su título, The Queen is Dead (La reina está muerta), el contenido no confronta con la autoridad de manera directa y según palabras del propio Morrisey, el significado va más orientado al concepto que los medios y la sociedad daban a la monarquía británica en ese tiempo.

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El optimismo en sus mensajes no era una de las cualidades del cuarteto británico y está fue una razón por la que fueron adoptados por toda una generación (o varias), pues mientras que en el pop se escuchaban temas ligeros, la música de los Smiths iba por otro sendero. La soledad y la incertidumbre, así como los finales, son temas recurrentes de sus composiciones que podemos escuchar en tracks como “I Know It’s Over” y “Never Had No One Ever”, por citar ejemplos. Claro, también existe el amor y su búsqueda, como lo demuestra “The Boy with the Thorn in His Side”.

Como mencionábamos, los temas no se manejan de manera brusca y beligerante, sino que The Smiths los ponen sobre la mesa, más para denotar su existencia y que cada quien elija lo que le apetezca.

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The Smiths se valen un poco del humor en algunas de las letras de Morrisey, como en el caso de “Cemetry Gates” (y su título mal escrito) o en “Vicar in a Tutu”. Incluso “Frankly, Mr. Shankly”, pese a su forma sombría de abordar el tema de la fama, cuenta con una melodía festiva que nos aligera el camino restante, pues se encuentra como segundo track en el orden de la placa.

The Queen Is Dead está de aniversario, se cumplen 35 años de su estreno.

Iñigo Pérez

25 años en medios de comunicación, seguidor del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música, de la televisión y del cine. El arte se expresa de muchas formas. Sólo tienes que descubrir la tuya.

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