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Una extraña época para los X-Men.

El inicio del siglo fue una extraña época para los X-Men. El dibujante Joe Quesada fue nombrado editor en jefe de Marvel Comics, después de una muy buena temporada con el sello Marvel Knights, en el que tomó a personajes de culto -de bajas ventas-, y los reconfiguró como las nuevas estrellas de Marvel.

Una de las cualidades de Quesada era el tipo de creativos que atraía y los equipos de producción que ensamblaba. El artista convertido en ejecutivo tenía la aprobación total del también nuevo asignado presidente de Marvel Comics, Bill Jemas. La editorial estaba intentando salir de la bancarrota que casi la llevó a la extinción. Jemas y Quesada fueron fundamentales para ello.

(Primer número de Chuck Austen como escritor)

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Sin embargo, entre toda la experimentación que se hizo y el cambio de políticas, también hubo extraños movimientos. La nueva administración pensó que era tiempo de que el auditorio de lectores creciera y en parte tenían razón. La mayoría de los asiduos continuaban siendo aficionados a sus comics. En la década anterior, muchos de los coleccionistas habían migrado por distinta razones, básicamente porque los comics se complicaban demasiado. Otro enorme mercado, el de los especuladores, había desaparecido dejando un importante hueco.

Era tiempo de regresar a contar buenas historias. La mancuerna Jemas-Quesada, decidió que había que ofrecer historia más adultas para un público más adulto. Se separaron los mercados demográficos y crearon comics alternos más accesibles para los neófitos y los más jóvenes.

(Uncanny X-Men tenía un elenco reducido)

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En los comics de X-Men se pretendió dar un giro en la manera de narrar historias, muy similar a como lo ofrecía el sello editorial de DC, Vertigo. Este era definitivamente para adultos y sus temas, más complicados.

Una reestructuración de los títulos de X-Men había ocurrido poco antes. X-Men había sido renombrado como New X-Men y fue asignado a la mancuerna de Grant Morrison y Frank Quitely. Aquí te dejo una nota al respecto:

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Chris Claremont había sido reasignado a un nuevo comic, con el ilustrador español, Salvador Larroca, X-Treme X-Men.

Varios de los títulos relativos a los mutantes de Marvel habían sido modificados. Por ejemplo, X-Force pasó de ser un comic de mutantes renegados a una crítica pop a los medios de comunicación y los reality shows.

Uncanny X-Men había sido parte de los cambios con un estilo muy orientado a la visión fílmica del año 2000.

La publicación había sido encomendada al escritor Joe Casey y al dibujante inglés, Ian Churchill. Sin embargo, el equipo se desintegró muy rápido.

La obligada transición llevó a una serie de extraños comics, con buena calidad, pero muy distintos de lo conocido.

Joe Casey continuó escribiendo algunos números después de la salida de Churchill, quien solo dibujó tres números.

(La era Casey-Churchill duró tres ediciones)

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Un dibujante conocido, Ron Garney, quien recientemente había colaborado con John Byrne en el nuevo comic de Hulk, fue requerido para ilustrar dos números de Uncanny X-Men; uno de ellos fue el correspondiente al mes en el que los comics de Marvel presentaron la iniciativa llamada ‘Nuff Said.

Ron Garney dibujó Uncanny X-Men #401 y #402.

Después de algunos números transitorios fue en el #410, que se presentó al nuevo equipo creativo, el escritor Chuck Austen y el propio Garney en el arte.

Esta nueva temporada prometía buenas cosas, mas tampoco tuvo éxito.

(Stacy X era nuevo miembro)

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Chuck Austen había tenido éxito al escribir y dibujar el comic de U.S. War Machine en un peculiar formato, blanco y negro y con un papel similar al de los periódicos. Su publicación era semanal. El modelo de producción también emulaba al del manga, el comic japonés.

El elenco de Uncanny X-Men se mantuvo similar. Este había sido más reducido desde el relanzamiento de dos años antes.

Un equipo de 7 integrantes era el estándar que usaban los comics grupales y un promedio que se intentaba mantener. En Uncanny, era de solo 5: Wolverine, Nightcrawler, Archangel, Iceman y Chamber (un novato, exintegrante de la escuela que aparecía en el comic Generation X), quien había sido ascendido a X-Man.

(La primera misión del equipo los enfrenta contra Juggernaut)

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Con el cambio de escritores, se sustituyó a Chamber por Stacy X, una mutante prostituta que aprovechaba su poder con base en el control de las feromonas para hipnotizar a sus víctimas.

La nueva administración de Marvel permitió que la continuidad fuera cada vez más relajada, al grado de que podía llegar a contradecirse. La cohesión en el panorama general de los comics fue muy importante durante muchas décadas y cada gran evento debía reflejar sus consecuencias. De la misma manera, los personajes debían justificar sus ausencias o participación en eventos. Eso cambió, pues en esta etapa podemos ver a Wolverine como parte de dos equipos de manera simultánea, el de Morrison en New X-Men y el de Casey/ Austen en Uncanny.

(Segundo número de Austen y Garney)

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La dirección argumental y editorial no fue del todo buena y fue perdiendo aceptación con el tiempo. Aunado a ello, el dibujante Ron Garney solo prestó su talento para tres números iniciales (#410 al #412), lo cual abonó para que la principal publicación de mutantes careciera de dirección y estabilidad. Aunado a ello, la buena recepción a New X-Men produjo que Uncanny perdiera protagonismo.

Garney regresó para las ediciones 421 al 424, 435 y 436.

(Arte de la leyenda, Kia Asamiya)

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El equipo editorial intentó atraer talento, como el del mundialmente reconocido Kia Asamiya, ilustrador japonés, para ser el dibujante regular de Uncanny, mas solo participó en cuatro números, del 416 al 420. En estos también se mostró una nueva alineación que incluía al villano Juggernaut. Asamiya ha realizado muy pocos trabajos para el mercado estadounidense; además del mencionado, una historia en Marvel Double Shot #1 (noviembre, 2002) y en la novela gráfica, Batman: Child of Dreams, con Max Allan Collins (marzo, 2003).

(Arte de Philip Tan de portada -y de SEan Phillips en interiores- en la polémica historia, “The Draco”)

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Sean Phillips, Philip Tan y Salvador Larroca, fueron otros ilustradores reclutados para la temporada Austen, una de las más criticadas. Esta llegó a su fin cuando uno de los padres de los X-Men regresó a escribir sus historias durante un tiempo, Chris Claremont.

Claremont fue reunido con un gran dibujante, Alan Davis. Décadas antes, habían estado a punto de ser el equipo creativo oficial de Uncanny X-Men, pero Davis rechazó la asignación y prefirieron crear un proyecto alterno, Excalibur, uno de los mejor recordados en el mundo de los mutantes de Marvel. Casi 17 años más tarde, Claremont y Davis cumplían el plan inicial.

(Claremont y Davis finalmente pudieron tener una temporada en Uncanny)

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Uncanny X-Men #410, primero de Chuck Austen en el argumento, cumple 20 años de su publicación.

(Último número de Austen en X-Men)

Iñigo Pérez

25 años en medios de comunicación, seguidor del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música, de la televisión y del cine. El arte se expresa de muchas formas. Sólo tienes que descubrir la tuya.

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