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Back to the Future Part II: 30 años.

Fue una de las secuelas más esperadas en cine.

Fue todo un fenómeno en 1985. Una de esas raras ocasiones donde se conjugan todos los elementos para crear algo diferente y que es acogido por una o varias generaciones. Back To The Futuro o Volver al Futuro fue precisamente eso: una bandera cultural cinematográfica para muchos. Y esos muchos la tomaron como la película definitiva de viaje en el tiempo.

La película fue escrita por Bob Gale y Robert Zemeckis, quien también la dirigió. La primera parte se estrenó el 3 de julio de 1985 en Estados Unidos. Originalmente no se tenía planeada una secuela, pero la manera en la que termina daba pie para que así fuera. El enorme éxito en taquilla lo aseguró. Cuando se relanzó la cinta en formato casero, ya se incluía la palabra “Continuará…”.

 

El equipo estuvo de acuerdo en generar una secuela, siempre y cuando se mantuviera más o menos íntegro. Bob Gale, Robert Zemeckis, Alan Silvestri, Michael J. Fox (Marty McFly), Christopher Lloyd (Dr. Emmett Brown) y Thomas F. Wilson (Biff Tannen) regresaron a sus puestos. Se cuidaron todos los aspectos. Pese a ello, la historia tuvo que ser planteada y modificada. Cuando el actor Crispin Glover declino su regreso como George McFly, se acordó que el personaje debía estar muerto; se usaron imágenes de archivo de la primera parte o un doble para nuevas secuencias y sólo como referencia.

Por otro lado, la actriz Claudia Wells fue sustituida por Elizabeth Shue debido a motivos personales.

Finalmente, el 22 de noviembre de 1989 se estrenó Back To The Future 2.

Uno de los factores más populares fue la proyección del futuro que tuvo la secuela, así como la buena construcción argumental en la cual el viaje en el tiempo funciona casi a la perfección. Los patrocinios fueron bien aprovechados con productos como Pepsi o Nike tomando relevancia en la historia, al tiempo de crear una empatía con el público.

En cuanto al “Hoverboard”, la patineta voladora, se creyó durante mucho tiempo que esta existía, aún en los tiempos en los que ya había internet. La compañía Mattel contribuyó al mito, al crear un comercial ficticio.

 

Back to the Future II fue distinto al mostrar un futuro no depresivo o distópico, como muchas obras de ciencia ficción; la naturaleza ligera y de comedia de la historia también se prestaba para eso –aunque sí hay un momento en el que se ve la “realidad” del futuro cuando las cosas salen mal-.

Los problemas planteados por la cinta son mucho mayores y distintos de lo que se propone mas, si no se les da mayor importancia, resuelven satisfactoriamente la trama.

Es de todos sabido que el futuro de Volver al Futuro ya quedó en nuestro pasado, pues el año al que se viaja es el 2015; lo que parecía inalcanzable finalmente se encuentra atrás.

 

La tercera parte fue creada y filmada simultáneamente con una visión igual de peculiar, situada 100 años antes, en 1885, por lo que vemos el origen no de un personaje, o dos, sino de una ciudad entera: Hill Valley. La última entrega de la trilogía llegó al año siguiente, un hecho no muy común en ese entonces, tan sólo había que esperar unos meses para conocer el esperado desenlace, el 25 de mayo de 1990 –por lo que seguramente estaremos escribiendo acerca de ella en unos meses-.

 

Mención especial merece la partitura de Alan Silvestri, al crear uno de los temas de películas más memorables. La majestuosidad de su fanfarria principal genera una emotividad instantánea y un sentido épico.

 

Intencional o no, también se tocan temas importantes e históricos, desde la lucha en Estados Unidos por los derechos de los afroamericanos, con uno de sus personajes pasando de conserje a alcalde (Goldie Wilson, interpretado por Donald Fullilove) o lo disparatado de un actor convertido en presidente (Ronald Reagan).

Por otro lado, los enredos generados en el pasado (1955) y la melancolía casi instantánea por su primera parte, es otro factor que hace que el espectador se identifique con el filme y lo haga propio, como una experiencia conjunta con el elenco, una suerte de complicidad.

Hoy en día, en nuestra cultura comunitaria social, tal vez esta segunda parte –y la tercera- serían condenadas por su “fan service”, el hecho de recurrir una y otra vez a los elementos conocidos, una especie de zona de confort en la cual no se arriesga. Afortunadamente, Back to the Future II llegó hace 30 años, a un futuro un poco más amable.

Iñigo Pérez

25 años en medios de comunicación, seguidor del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música, de la televisión y del cine. El arte se expresa de muchas formas. Sólo tienes que descubrir la tuya.

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