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De estación en estación con David Bowie.

Apenas inicia el año y ya hemos tenido varios aniversarios para David Bowie. Primero, por motivo del lanzamiento de su último disco –y de su cumpleaños 69-, Blackstar, del cual se cumplen 5 años, así como de su fallecimiento dos días después. Y durante el año, tendremos otro par de motivos para hablar de la obra del músico británico.

Hoy mencionamos el aniversario número 45 de su placa, Station to Station, lanzada al mercado el 23 de enero de 1976. Esta constituye su décima producción de estudio. Durante la época, Bowie utilizaba su personalidad conocida como The Thin White Duke (El duque blanco delgado).

Esta fue una temporada particularmente complicada para David Bowie, pues su uso de las drogas estaba totalmente descontrolado. También fue etapa de transición, que separa lo que hacía con lo que le seguiría y que constituye su faceta o “trilogía de Berlín” en cuestión discográfica. Por su parte, Station es un disco gestado en el continente americano, del cual el músico se había cansado.

Bowie se la había pasado de “Estación en estación”, entre un continente y otro, entre un país y otro, entre un tipo de gente y otra. Todo esto le sirvió para canalizar el sentimiento de “no pertenecer a ningún lado”. Por desgracia, también le cobró factura a nivel personal. En el aspecto creativo, el álbum muestra su cambio de influencias musicales, pero a la vez, también le provee de variedad.

En Station se escuchan referencias estilísticas a grupos como la banda alemana Kraftwerk y el género musical conocido como Krautrock; sin embargo, mantiene aspectos del funk tan prevalecientes en esa década. Y estando en Estados Unidos, era casi inevitable que dicha corriente no ejerciera su fuerza.

Son perceptibles algunas ligeras trazas de música disco, como en el track promocional “Golden Years”, uno de los muchos que trascendieron en la carrera del compositor y que al día de hoy son recordados.

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También se le dio circulación al tema que nombra al disco, así como “TVC 15” y “Stay”. Entre las influencias escuchamos también algo de R&B y soul. En cuanto a la ideología, se ven reflejados los tópicos que tienen que ver con el ocultismo de Alistair Crowley, o lo intrincado de Friedrich Nietzsche y su teoría del Superhombre.

En general, Station to Station puede parecer un álbum comercial de música agradable y ligera, más tiene varias capas que resultan interesantes de explorar.

Iñigo Pérez

Casi 25 años en medios de comunicación, fanático del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música (desde cuando escucharla caminando por la calle era todo un lujo), de la televisión y del cine (desde que, para poder ver tu película favorita, tenías que grabarla de la tele con pedacitos de comerciales de Gansito o Lili Ledy).

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