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François Vatel: el trágico final de un ilustre cocinero

Antes de ser un rockstar de la gastronomía francesa (y mundial), Vatel vio sus primeros días en las cocinas de muchos lugares, aprendiendo y demostrando que ese era su mundo y se sentía como pez en el agua. Tiempo después paso a las grandes ligas, específicamente en el Château de Vaux-le-Vicomte (un castillo un poquito viejo en Francia) en 1653 con el superintendente Nicolás Fouquet, que en su tiempo, era como una especie de ministro de moneda o algo así y amigo muy cercano del Rey Luis XIV.

Mientras Vatel estuvo con Fouquet, ya había logrado cocinar para la Reina Ana de Austria y para el Rey Luis XIV. Una verdadera fiesta de sabores, según los entendidos de la época.

Pero la amistad de Fouquet y al Rey Luis XIV duraría poco, ya que se dice en los barrios bajos, que por algunos problemas de dinero, se distanciaron, y entonces Luis mando a arrestar a Fouquet porque según lo estaba robando. Y pidió que toda la gente del castillo de Fouquet se fuera a trabajar al Palacio de Versalles, incluido Vatel.

Pero Monsieur Vatel, como le decían sus compas, escucho el rumor del arresto de su jefe, escapo a Inglaterra y después de un tiempo llego a trabajar con el Príncipe de Condé en el Castillo de Chantilly, ¿a poco no se le hace conocido el nombre?

Por azares del destino llega una carta al Castillo de Chantilly, dirigida al Príncipe y firmada por el mismísimo Rey Luis XIV, donde le informa que irá a visitarlo, ya que necesita a su mejor general (el Príncipe de Condé) en la próxima guerra contra Holanda. Así que le solicita no escatimar en gastos para agasajarlo en los 3 días que durará la visita real. Entonces el Príncipe le pide a Vatel que haga lo necesario para poder quedar bien con el Rey, porque si lo hace, podrán salir de la ruina económica en la que estaban.

François Vatel, planeó tres banquetes masivos para la corte del rey, que dicho sea de paso, era de tres mil miembros. Tres días y tres noches de extravagancia gastronómica concebida en la mente de uno de los más grandes artesanos de su época.

La gloria del sol, un evento alrededor de la abundancia de la naturaleza, así llamo al primer evento. Para su segundo acto, fuegos artificiales sobre el lago, los cuales no funcionaron por cuestiones del clima. Al siguiente día, el banquete de pescado, el tributo a Neptuno.

Indiscutiblemente un plan perfectamente trazado, pero como en la vida real y en la vida culinaria, querido lector, no siempre sucede lo que planeamos. Según una carta de madame de Sévigné, una reconocida escritora de la época, relata que en la primera cena, había faltado algo de asado en varias mesas, esto debido a que llego más gente al evento (cosa muy común en el ámbito de la gastronomía hoy en día, créame).

La falta de comida, los fuegos artificiales defectuosos y demás detalles habían desmotivado a Vatel, porque sentía que su honor había sido lastimado y había dejado mal a su “amo” el Príncipe frente al Rey. Pero la gota que derramo el vaso, fue a la hora de recibir el pescado para el último evento. Solo llegaron dos canastas, dos simple y llanas cargas para 3 mil personas. Esto “rompió” a Vatel quien ahogado por la culpa y sin poder sobreponerse, subió a su recámara y se quitó la vida de una estocada en el corazón.

Un extraordinario cocinero pero muy malo en anatomía humana, ya que tuvo que pincharse 3 veces, porque las dos anteriores no lo hirieron de muerte, hasta la tercera le atino al corazón.

Un par de horas después llego toda la carga esperada de pescados, todos preguntaban por el encargado y nadie sabía de él. Esto era muy raro ya que Vatel siempre estaba disponible, así que fueron a buscarlo a su habitación y aunque llamaron varias veces a la puerta, nadie contesto así que tiraron la puerta y encontraron a Vatel ya sin vida. Y todo por los benditos pescados que no llegaron.

Este personaje, querido lector se ha convertido en una leyenda gastronómica sin precedentes, un dato interesante es que existe una película con Gerard Depardieu y Uma Thurman, donde plasman la vida y obra de este gran cocinero, un poco más exagerado y romántico de lo normal, muy al estilo Hollywood, donde homenajean fielmente los eventos centrales de este relato.

“De la manera como las naciones se alimentan, depende su destino” (Jean Anthelme Brillat-Savarin).

Saludos querido gastronauta lector, nos vemos en la siguiente entrega.

Chrystian E. Lardizábal García

Chef ejecutivo y director de operaciones de Lösung Haus. Profesor de la Universidad Internacional de Querétaro. Asesor y consultor culinario.

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