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Freddie Mercury, un verdadero Mr. Bad Guy.

La música de Queen nunca pasa de moda. El cuarteto sigue siendo considerado de los máximos exponentes del rock de Inglaterra y del género en sí. Su reciente popularidad se debe en parte al estreno de la cinta de 2018, Bohemian Rhapsody, en el que se presentan algunos de los aspectos biográficos de la agrupación.

Pese a los conflictos internos -naturales en toda asociación exitosa y longeva-, Queen fue uno de los grupos más consistentes en calidad musical. Tuvieron sus altibajos y algunos discos vendieron más que otros, por supuesto. Y con el tiempo surgieron las necesidades creativas personales; en el caso de Freddie Mercury, el de explorar nuevos rumbos no tan apegados al rock. Es por eso que decidió grabar un disco en solitario durante un tiempo en el que Queen se encontraba tomando un descanso.

Es así que el 29 de abril de 1985 llega Mr. Bad Guy, uno de los dos discos solistas de Mercury. El segundo y último, fue la extraordinaria producción Barcelona junto a su amiga y una de las cantantes de ópera más respetadas de la historia, la española Montserrat Caballé.

Mr. Bad Guy tenía otra orientación musical, mucho más pop y con fuertes influencias de la música disco que, aunque languidecía, aún ejercía influencia. La producción corrió a cargo del propio Mercury y de Reinhold Mack, quien también colaboraba con Queen y quien era gran amigo de Freddie.

La placa cuenta con 11 canciones compuestas por Freddie, un verdadero genio de la música de voz prodigiosa, famoso por sus 4 octavas de rango. Mr. Bad guy se compone de baladas y temas bailables. No suena a Queen, claro, pero suena a Mercury. Es de esta época que surgió la idea de trabajar con Michael Jackson, y mientras que demos fueron grabados para tres temas, no se terminaron y rondaron durante años como temas “pirata” o bootlegs.

Algunos sonidos podrían escucharse excéntricos para la época y tal vez un poco antiguos para nuestros días, más si los apreciamos tomando el contexto temporal, descubriremos un disco distinto, fresco y de buena calidad.

Una característica es que, si bien Queen se jactaba de no utilizar sintetizadores e incluso imprimían dicha leyenda en cada una de sus producciones discográficas, en Mr. Bad Guy sí hay una proliferación de ellos. Una gran cantidad de músicos de rock llegó a coquetear con el instrumento en algún momento de la década. Y muchos se llevaron bastantes críticas por hacerlo. La ventaja de Mercury, es que se despojó de sus compañeros para aventurarse en el experimento.

Si has estado en contacto con la música de Mercury, cada una de las canciones contenidas en el álbum te sonarán conocidas -o la mayoría de ellas-. La interpretación vocal, como es costumbre, no tiene errores. Se pueden escuchar varios clásicos del cantante, como “Let’s Turn It On”, “Your Kind of Lover”, “Mr. Bad Guy” y “Living on My Own”.

Otra de las composiciones, “Made in Heaven”, se volvió a mezclar y fue la que dio título al disco póstumo de Queen de 1995. En sí, cada uno de los temas tiene algo que aportar. No hay desperdicio.

Pese a que han pasado casi 30 años de su desaparición, la aportación a la música por parte de Freddie Mercury sale a relucir cada determinado tiempo. Hoy celebramos los 35 de su primera aventura en solitario con el disco –y título- que lo describe a la perfección: Mr. Bad Guy.

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Iñigo Pérez

Casi 25 años en medios de comunicación, fanático del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música (desde cuando escucharla caminando por la calle era todo un lujo), de la televisión y del cine (desde que, para poder ver tu película favorita, tenías que grabarla de la tele con pedacitos de comerciales de Gansito o Lili Ledy).

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