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Iggy Pop: Free.

El abuelo del punk presenta algo no tan punk.

De comenzar como “El Idiota” hace 42 años, ahora Iggy Pop es “Libre”. Free es el disco número 18 de estudio en la interesante carrera de uno de los punketos y rockeros por excelencia: Iggy Pop.

 

Nacido bajo el nombre de James Newell Osterberg Junior, el 21 de abril de 1947 en Michigan, Estados Unidos, el buen Jim cambió su nombre por el de “Iggy”, que se deriva de una de sus primeras bandas, “The Iguanas”. A finales de los 60’s, se daría a conocer como uno de The Stooges para, años más tarde, forjar una alianza creativa con David Bowie que tuvo como resultado algunos de los años más productivos musicalmente para ambos. Y también de muchos excesos.

Siguiendo los paralelismos que han acompañado a Pop toda su vida artística con la de Bowie, Free es un disco que nos recuerda la estructura musical de Blackstar, salpicado de jazz y blues, en un tono melancólico. En el caso de Bowie, un disco difícil de escuchar al haber salido a la venta tan sólo dos días antes de su muerte (por cierto, día de su cumpleaños 69).

 

Regresando a Iggy, Free salió a la venta el 6 de septiembre y es una catarsis para el cantante, ya que se sentía energéticamente drenado después de su última gira. Como consecuencia surgió este disco en el que pide ser libre. Y es sustancialmente distinto que su antecesor, Post Pop Depression (irónicamente, fue lo que le provocó: una “depresión post Pop”) y, aún más, de su colaboración con el grupo electrónico Underworld, con la producción Teatime Dub Encounters.

Como mencionamos, Free es una placa con mucho más contenido de jazz que toda la carrera de Iggy y ha tenido tres sencillos: Free (de menos de 2 minutos de duración), James Bond (el track más comercial de toda la placa) y Sonali (un tanto más representativo del contenido del disco).

Pero lo mejor de Free está en su interior, en lo que falta por conocer. Composiciones por demás interesantes; como por ejemplo, Dirty Sanchez, con sus trompetas disonantes, sus armonías vocales bowiescas y su muy peculiar reclamo a la sociedad comercial consumista de sexo y cosas vacías, entre las que se cuenta la música en sí.

 

Iggy utiliza gran parte de las 10 canciones para alzar su voz en contra de esa sociedad e incluso dar a conocer su inconformidad respecto a ser tratado como un objeto, de ser receptáculo del abuso por parte de fans empoderados con las redes sociales y el anonimato, sin consideración por la vida ajena. Tal vez es por eso que el músico decide cambiar su género musical en una jugada inteligente, demostrando que es esa gente la que no entiende el arte y responde de manera barbárica. Cierto es que Free, de Iggy Pop, es uno de los grandes discos del año.

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Iñigo Pérez

Trabajando en medios de comunicación desde hace rato. Suena bastante trillado pero... apasionado del mundo del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música (desde cuando escucharla caminando por la calle era todo un lujo) y del cine (desde que, para poder ver tu película favorita, tenías que grabarla de la tele con pedacitos de comerciales de Gansito o Lily Ledy- sí, ya sé, estoy ruco-).

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