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Los anillos de Saturno dejarán de existir en 300 millones de años.

Antes de lo que se había previsto, podrían llegar a su fin los famosos y distintivos anillos del sexto planeta del sistema solar.

Saturno es también el segundo planeta más grande de nuestro sistema, después de Júpiter y, como este, es un gigante formado por gases, principalmente por helio e hidrógeno. Debido a su constitución, es que su masa es de tan sólo un octavo en comparación a la Tierra, pero es 95 veces más grande. Saturno es tan liviano que, si lo sumergiéramos en una tina lo suficientemente grande, este flotaría.

(Representación de la sonda Cassini)

Saturno también es un cuerpo celeste que puede ser visto a simple vista desde la Tierra cuando las condiciones son favorables. En 1610, el científico italiano Galileo Galilei lo pudo estudiar con telescopio y en 1659, Christiaan Huygens, astrónomo neerlandés, observó por primera vez sus anillos claramente.

Otra similitud entre Júpiter y Saturno son sus anillos. Pero mientras que los de Júpiter son más tenues y están formados principalmente por polvo, los de Saturno son formaciones de hielo, carbón y tolinas, sustancias compuestas en su mayoría por nitrógeno.

(Representación de los anillos de Júpiter)

El origen de los anillos de Saturno nunca ha podido ser explicado con certeza. Se cree que podría deberse a los restos de una colisión entre satélites que quedaron atrapados por la fuerza de gravedad del planeta; o bien, que eran cometas y asteroides.

La sonda espacial enviada por la NASA de nombre Cassini, en honor al científico italiano Giovanni Domenico Cassini, quien descubrió la separación de los anillos del planeta, inició su misión en 1997 y tuvo como una de sus encomiendas estudiar dichos anillos, su composición y comportamiento. Los descubrimientos que arroja tras su paso entre los aros y sus espacios, es que estos se precipitan rápidamente hacia la superficie a manera de lluvia y como consecuencia de la enorme fuerza generada por el astro, provocando que estos se desintegren a un ritmo acelerado.

(Análisis rápido de Saturno que muestra: recién descubierto cinturón de radiación -izq.-; eje magnético casi alineado con el eje de rotación -arriba al centro-; corrientes eléctricas que conectan al planeta con su anillo D -centro, abajo-; campo magnético del astro -der., arriba-; material que se colapsa hacia al atmósfera -derecha-; polvo magnético que se mueve en espiral junto con el campo magnético -der., abajo-)

El Dr. James O’Donoghue comenta que la sonda Voyager se percató del evento en 1980, pero es hasta este siglo que puede ser confirmado.

Se pronostica que los míticos aros podrían dejar de existir en 300 años, como máximo. Pese a que muchos planetas cuentan con este tipo de ornamenta, las condiciones naturales los lleva a ser sólo un fenómeno pasajero, así que tenemos la gran oportunidad de apreciar un gran momento en la existencia de Saturno.

La misión de la sonda Cassini terminó en 2017, pero continúa arrojando nuevos descubrimientos o confirmaciones.

(representación de la destrucción de los anillos; sin embargo, estos se precipitan hacia la atmósfera, no se desintegran para vagar a la deriva)

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Iñigo Pérez

Casi 25 años en medios de comunicación, fanático del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música (desde cuando escucharla caminando por la calle era todo un lujo), de la televisión y del cine (desde que, para poder ver tu película favorita, tenías que grabarla de la tele con pedacitos de comerciales de Gansito o Lili Ledy).

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