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¿Para todos o para ninguno?

¿Qué tan pública debe ser la música?

Esta semana se presentaron dos extraños, muy extraños, sucesos en la música: por un lado, se dio a conocer lo que sucedió realmente -11 años después de ocurrido- durante el incendio de 2008 en el edificio de los Estudios Universal en Hollywood, California. Un incendio a causa de trabajos de mantenimiento provocó que se perdieran miles de masters de grabaciones originales de grandes músicos. Desde música de B.B. King hasta Tom Petty and the Heartbreakers o Nirvana.

 

Como menciono, este hecho apenas sale a la luz. En 2008, la versión oficial fue que se sólo había incendiado la sección temática dedicada a King Kong, un set de Volver al Futuro y una bodega  con videos viejos. Hace 11 años, representantes de Universal afirmaron que ningún trabajo importante o único se había perdido. Pero esta semana, The New York Times Magazine dio la versión verdadera.

 

Grabaciones originales desde 1940 hasta ese entonces… totalmente consumidas por el fuego.

Se calcula que se pudieron haberse destruido más de 500 mil piezas musicales. En dinero, podría ser un aproximado de 150 millones de dólares. Pero más allá de eso, eran archivos históricos y la herencia de miles de músicos para la civilización humana.

A fire engine is shown on the fire damaged lot of Universal Studios Monday, June 2, 2008, a day after a blaze tore through a two-block swath of film sets on grounds of the Southern California attraction in Universal City, Calif. The parking lots reopened Monday as Universal Studios gets back to business while authorities try to determine the cause of Sunday’s fire that destroyed some of Hollywood’s most famous backdrops. (AP Photo/Nick Ut)

 

¿Qué significa este evento? Los masters son las cintas originales grabadas en distintas sesiones y las cuales se utilizan para seleccionar la toma definitiva que será utilizada para la mezcla de una pieza musical. Por lo general, existe una cinta para cada instrumento y para cada voz. A veces, se graba en conjunto. La conservación de dichas cintas es de extrema importancia por lo que representan para el futuro. Este material se puede volver a mezclar con nuevas tecnologías y obtener resultados variados.

(foto de LA Times)

 

Entre las grabaciones originales, perdidas para siempre, se cuenta casi todo el catálogo musical de Chuck Berry, ni más ni menos que uno de los pioneros del rock. Hablando de rock and roll, una de las canciones que se dice dio origen al género musical es Rock Around the Clock, de Bill Haley and his Comets. También se perdió, así como prácticamente todo el catálogo de Buddy Holly. Las primeras grabaciones gospel de Aretha Franklin antes de dedicarse profesionalmente a la música dejaron de existir ese día, así como música inédita de cientos de músicos que nunca sabremos que existía.

 

Música de Ella Fitzgerald, Louis Armstrong, Duke Ellington, Count Basie, Dizzy Gillespie, Charles Mingus, Benny Goodman, Cab Calloway, John Coltrane, Al Jolson, Judy Garland, Bing Crosby, Billie Holiday, Patsy Cline y más.

https://www.youtube.com/watch?v=RoDPPgWbfXY

 

El implacable fuego también devoró piezas únicas de Howlin’ Wolf, B.B. King, John Lee Hooker, Muddy Waters, Willie Dixon, Buddy Guy, Etta James, Ray Charles, Les Paul, Fats Domino, Sammy Davis Jr., Sister Rosetta Tharpe, Big Mama Thorton, Bo Diddley y otros.

Música más reciente incluye grabaciones de The Four Tops, Neil Diamond, Elton John, Joan Baez, Burt Bacharach, Sonny and Cher, Joni Mitchell, Mamas and the Papas, Cat Stevens, Carpenters, Barry White, Chaka Khan, Patty Labelle, Steely Dan, Aerosmith, Tom Petty, Lynyrd skynyrd, Al Green, Gladys Knight, Eagles, Don Henley, Janet Jackson, Sheryl Crow, R.E.M., Soundgarden, Nirvana, No Doubt, Nine inch Nails, The Police, Sting, Guns N’ Roses, Beck, entre otros. Muchos otros.

 

A su vez, en las bodegas se encontraban materiales únicos, grabados por músicos que no tuvieron una trayectoria comercial, pero que ayudaron a sentar bases para el desarrollo musical del siglo XX. Aquellos artistas anónimos ahora quedarán en el olvido y si acaso, habrá una que otra mención de sus nombres.

Incluso ahora, se desconoce la magnitud de los daños. Once años después. Ni los músicos ni las albaceas conocen qué tanto han perdido.

(La cuenta de Tweeter de R.E.M. dice: “REMHQ ha recibido preguntas de mucha gente preocupada por el artículo del New York Times acerca del incendio de la música de Universal de hace 11 años. Estamos tratando de conseguir buena información para saber qué pasó y el efecto en la música de la banda, si lo hay. Daremos más dalles en su momento”.)

 

Tal vez podría compararse este desastre con el incendio de la biblioteca de Alejandría.

La tecnología sonora cambia día con día y si se conserva este tipo de “originales”, se pueden continuar utilizando, adaptando y actualizando. Tomemos como ejemplo, una grabación del siglo pasado, digamos, At Last de Etta James (y que fue una de las miles de grabaciones perdidas en el incendio de 2008); se grabó en una época en que no existía la tecnología digital y su registro fue en cintas análogas. De tener ese material original, se podría lanzar una nueva mezcla en el año 2050 con las tecnologías disponibles en el futuro. Ni siquiera tenemos idea de lo podrá lograrse.

 

El acceso a nuevos procesos permite que se experimente con los materiales sin provocar mayor daño. Mucha música, muchísima, no tiene esos masters. Grabaciones de principios de siglo, cuando no existía la industria como tal, se hicieron y se perdieron. Cuando las disqueras terminaban de mezclar un disco, a menudo guardaban –o mejor dicho, arrumbaban- las cintas en grandes bodegas sin el mínimo cuidado. Grabaciones de legendarios músicos estaban a merced de los animales, los robos, el moho. Y lógicamente, mucho se perdió.

La tecnología también ha permitido recuperar algunas cosas y sobre todo, hacer copias; sin embargo, el acceso al material matriz era imprescindible. Si no se tiene, no se pueden hacer nuevas mezclas, se recurre a hacer retoques en una grabación final, donde ya todo está “junto”.

Son las disqueras las que se quedan con todo este material y no los creadores; la música se convierte en una “propiedad exclusiva”, lo que se traduce –por supuesto- en poder. Al más puro estilo del oscurantismo, estas pertenencias quedan en resguardo, lejos del alcance popular.

Sin embargo, la negligencia es obvia. No es la primera vez que ocurre un hecho de esta naturaleza y -por desgracia- no será el último. Los custodios han demostrado históricamente que no son lo suficientemente competentes para conservar estos enormes legados, estos materiales únicos y estos testamentos que nos recuerdan que la humanidad también tiene buenas aportaciones.

https://www.youtube.com/watch?v=1zJLpnXYf4k

(Ejemplo de un track vocal: este se empalma con otros similares, en el que se encuentran distintos instrumentos. La mezcla de todos dan las piezas musicales como las conocemos)

 

Por otro lado, también esta semana, Radiohead hizo públicas cientos de grabaciones de las sesiones del OK Computer, disco de 1997. El acto se debió a que días antes, se “filtraron” 18 horas con música de la mencionada sesión. Son 18 minidiscos que contienen desde demos hasta tomas terminadas, canciones que se guardaron y experimentos. Tras el incidente, la banda prefirió comercializarla por un precio de 450 pesos, aproximadamente. Johnny Greenwood, guitarrista del grupo, declaró que los archivos personales de Thom Yorke habían sido hacekados y el ladrón les había pedido una recompensa de 150 mil dólares.  De lo contrario, los archivos serían publicados. La decisión que tomaron fue dar a conocer ellos mismos todo ese material y venderlo. La ventaja de estos masters es que su origen ya es digital por lo que existían “copias”.

https://radiohead.bandcamp.com/

En este caso, los poseedores de dichos masters eran los propios artistas. Si ellos sufrieron directamente la pérdida –o robo- de su propiedad, también tuvieron la oportunidad de actuar al respecto.

https://radiohead.bandcamp.com/track/md111

¿Debería ser así? Tal vez los custodios de la música deberían ser los creadores mismos, o sus familias (en el caso de haber fallecido), no las compañías que apilan lata tras lata como si se tratara de un supermercado. De haber sido así, lo que se habría perdido en los Estudios Universal en 2008 habría sido únicamente un  par de sets y una colección de videos viejos.

¿Qué opinas?

Iñigo Pérez

Casi 25 años en medios de comunicación, fanático del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música (desde cuando escucharla caminando por la calle era todo un lujo), de la televisión y del cine (desde que, para poder ver tu película favorita, tenías que grabarla de la tele con pedacitos de comerciales de Gansito o Lili Ledy).

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