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Sammy Davis Junior… “Por favor, regresa… y baila”.

Hubo un tiempo en que los cantantes eran un poco de todo: intérpretes, bailarines, cómicos, músicos, imitadores, actores y cada una de sus presentaciones se transformaban en experiencias únicas. Un concierto nunca era igual a otro. Tal fue el caso de uno de los más grandes entretenedores de todos los tiempos: Sammy Davis Jr.

Davis nació dentro de la industria del espectáculo pues su padre ya se dedicaba a eso, dando giras por todos los Estados Unidos y ganándose la vida en una dura realidad de segregación racial, discriminación, pobreza y adversidad. Todo lo que quería hacer Sammy era dedicarse a la música y entretener a la gente. Vaya que lo hizo.

Su vida es digna de revisar ya que parece de película. Pese a todas las circunstancias, Davis no sólo se hizo camino, sino que se destacó y se convirtió en una de las máximas figuras de la música y el entretenimiento.

Samuel George Davis Junior nació el 8 de diciembre de 1925 en el barrio de Harlem en New York. A los 3 años, comenzó a trabajar en las carpas junto con su padre en el llamado Will Mastin Trio.

Fue en 1954 que llegó el gran primer éxito musical de Davis. Cabe mencionar que su carrera profesional se dio desde 1933 como actor y cantante, iniciando en la película Rufus Jones for President, cuando tenía 7 años.

“Hey There” fue una balada que dio vuelta al mundo en voz de Sammy Davis y que grabó en 1954. No pasaría mucho antes de que fuera una celebridad respetada por todo su país. Sin embargo, el racismo seguía presente y como en el caso de figuras aún de enorme talla como Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, le era negada la entrada a varios lugares, incluso aquellos donde tenía que presentarse. A veces, cosas tan sencillas como un vaso con agua se les era negado.

Fue entonces cuando su amigo, Frank Sinatra -quien tenía una fuerza de palanca pocas veces vista en la industria- obligaba a los empresarios a darle trato igualitario a Sammy, considerado incluso por el propio Sinatra como uno de los artistas más grandes. Y fue precisamente junto con Sinatra y Dean Martin que Davis formó un grupo memorable conocido informalmente como The Rat Pack en 1959, en el cual cantaban, improvisaban y hacían gala de sus dotes, cautivando a la gente y dando espectáculos inigualables.

Sin freno ni límites, The Rat Pack y sus integrantes hacían de lugares como Las Vegas su capital y epicentro. La extraordinaria actriz Lauren Bacall fue quien bautizó al heterogéneo grupo, que también llegó a incluir al eterno amor de Bacall (y viceversa), Humprey Bogart, así como a Peter Lawofrd y Joey Bishop. Lo que inició como una “inocente” reunión entre amigos se convirtió en todo un suceso del que hacían partícipes a miles de personas.

Precisamente, el grupo de Frank Sinatra, Sammy Davis, Jr., Dean Martin, Peter Lawford y Joey Bishop filmaron una cinta en 1960 que llevaba por nombre Ocean’s 11 y que tuvo remake en 2001 con George Clooney, Matt Damon, Andy García y Brad Pitt, entre otros.

Sammy Davis, como sus congéneres, interpretó un sinfín de clásicos del jazz standard, dejando una marca propia y una que otra versión definitiva: Mr. Bojangles, The Lady is a Tramp, Birth of the Blues, The Girl From Ipanema y cientos de canciones que merecen ser redescubiertas, así como discos memorables como el dueto que hizo con El Conde… Our Shining Hour (with The Count Basie Orchestra) en 1965 y otros muchos.

La de Davis también es una historia dura. Por ejemplo, cuando fue enlistado para pelear en la Segunda Guerra Mundial, era abusado por sus compañeros blancos y tenía que defenderse seguido a golpes; luchaba más contra el amigo que contra el enemigo. O cuando fue amenazado de muerte por haber iniciado una relación interracial con la actriz Kim Novak. Y no fue la única vez que el también baterista, xilofonista, pianista y bailarín de tap tuvo que reconsiderar una relación por la presión social.

El romanticismo, talento y drama de los crooners tal vez ya sea cosa del pasado, más queda en gente como Sammy Davis una gran cantidad de archivos que son y seguirán siendo un testamento de lo que un hombre puede llegar entregar a miles de desconocidos. Sammy, todo lo que quería hacer era dedicarse a la música y entretener a la gente. Vaya que lo hizo.

Este 16 de mayo se cumplen 30 años de su muerte cuando tenía 64 años de edad, dejando un hueco en propios y extraños. Y como al buen Mr. Bojangles, le decimos a Sammy Davis… “Por favor, regresa… y baila”.

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Iñigo Pérez

Casi 25 años en medios de comunicación, fanático del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música (desde cuando escucharla caminando por la calle era todo un lujo), de la televisión y del cine (desde que, para poder ver tu película favorita, tenías que grabarla de la tele con pedacitos de comerciales de Gansito o Lili Ledy).

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