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The Simpsons cumplen 30 años con su propia serie.

Han sido irreverentes, revolucionarios, longevos y exitosos.

Mucha gente, de 30 años o menos, no conciben la televisión sin The Simpsons. Otros miles de fans los vieron debutar en televisión hace ya tres décadas.

THE SIMPSONS: (L-R) Maggie, Lisa, Marge, Homer and Bart Simpson on THE SIMPSONS on FOX. THE SIMPSONS (TM) and ©1987 TCFFC ALL RIGHTS RESERVED.

 

Llegaron con su serie propia el 17 de diciembre de 1989. El primer episodio fue el que se conoce en México como “El Especial de Navidad de Los Simpsons” y que en Estados Unidos se titula “Simpsons Roasting on an Open Fire”. Originalmente, el primero sería el de “La niñera ladrona” o “Una noche encantadora” (“Some Enchanted Evening”), pero a los ejecutivos de la Fox no les gustó la animación, que era cruda y malograda, por lo que se optó por el de Navidad, que podía ser transmitido sin mayores modificaciones. La fecha de estreno se retrasó al 17 de diciembre del ’89, propicio para la temática del capítulo. “La niñera ladrona” se convirtió en el décimo tercer –y último de la primera temporada- en ser transmitido, el 13 de mayo de 1990.

 

La nueva serie distaba mucho de los cortos que se conocían como parte del Show de Tracey Ullman. Fox mostraba nerviosismo al dudar que el auditorio se ajustara al nuevo formato, pero finalmente accedieron a su transmisión. El nuevo segmento era producido por Matt Groening, James L. Brooks y Sam Simon.

The Simpsons fue un programa innovador en su inicio. Fue un nuevo referente y cambió la forma de hacer animaciones. También significó el final del concepto generalizado de que “las caricaturas son para niños”. La temática era familiar, pero los mensajes eran enviados de distinta manera a la tradicional, exigían más de su auditorio. El comportamiento de la familia era muy cercanas a la realidad y eso podía generar incomodidad en algunos sectores.

 

The Simpsons comenzaron como una crítica a la sociedad estadounidense (y con la cual también nos podemos identificar como mexicanos). La disfuncionalidad en su máxima expresión, con ironía y comicidad era lo que retrataban. En toda cultura y civilización, la familia es el núcleo y motor principal. Si este no funciona, el entorno sufrirá por ello. La sociedad se descompone.

El programa tuvo tan buena recepción que de inmediato se procedió a preparar una segunda temporada con el número habitual de episodios (más de 20). Público y productores ignoraban que 30 años después, The Simpsons seguirían al aire.

 

Con el tiempo, los personajes se fueron definiendo. Supuestamente, el foco de atención sería Bart, niño precoz de 10 años que a menudo quedaba sin castigo, como suele pasar en la vida real. Lisa era la voz de la razón dentro de la familia, mientras que la bebe, Maggie, mostraba una capacidad analítica y de resolución que sólo era limitada por su falta de lenguaje. Pasaron pocos capítulos antes de que surgiera la verdadera estrella del show: Homer (u Homero) la figura paterna y el centro de la disfuncionalidad, alentado y tolerado en exceso por Marge, la esposa convencional que frena su crecimiento personal y profesional a cambio del de su familia.

La serie también impuso nuevas formas de contar historias en una animación, más parecida a un sitcom que a una caricatura. Los personajes reaccionaban de manera real, los sonidos eran reales, así como los paisajes -dentro de las limitaciones presupuestales-.

 

Cabe mencionar el éxito que la serie tuvo en nuestro país y que radicó en la excelente elección de voces y adaptaciones a nuestro lenguaje. Se mantuvo la esencia y a la vez, se incluyó de manera ingeniosa, la forma de hablar del mexicano.

Con el tiempo surgieron incontables programas que tomaban como inspiración –o copiaban deliberadamente- a The Simpsons. Cada vez iban más lejos, eran más impactantes y no de una buena manera. Conforme pasaban los años, la serie misma tendría una transformación, se volvieron más sofisticados y sacrificaron algo del humor que la caracterizó durante mucho tiempo. Tal vez se tomó demasiado en serio a sí misma.

Como sucede con los programas que duran mucho tiempo, los públicos también van cambiando. Y es que los jóvenes que veían el programa en los 90’s, ya son adultos que se acercan al medio siglo de vida. Los niños que nacieron después de su creación, también han tenido otro tipo de programaciones disponibles, nuevos formatos y un tsunami de productos de entretenimiento que puede ser excesivo y suele provocar una verdadera indigestión cultural.

 

Los tiempos y sensibilidades también han cambiado. La crítica que se aceptó alguna vez se ha convertido en intolerancia, obligando a la serie incluso a prescindir de algunos elementos y evitar los estereotipos, que eran denuncias en sí mismas. Pese a las nuevas limitantes, la producción de Fox continúa adelante.

Y ya que mencionamos Fox, The Simpsons enfrenta un nuevo reto: la sobrevivencia. Como sabemos, Disney compró la 20th Century Fox, de la cual el programa es parte. Y se ha anunciado que esta será integrada en su totalidad al nuevo servicio de streaming Disney+ (que se calcula, esté disponible en México a finales de 2020). Pero también corre fuertemente el rumor de que la serie será cancelada. Después de todo, Disney prefiere contenidos más ligeros y directos para su público, algo que siempre fue rechazado por la producción. ¿Permitirá el conglomerado que se siga produciendo? ¿Le darán nueva vida o es tiempo de darle un digno final? Lo sabremos con el tiempo.

 

Mucho ha cambiado durante 30 años. Desde la forma en que veíamos la televisión, la manera en que funcionaban las familias, las tecnologías son distintas y tal vez para mucha gente, The Simpsons ya no sean lo que alguna vez fueron, lo que representaban y que los colocó como la animación por excelencia, rompiendo el récord de la serie de dibujos con más tiempo al aire, pero que sin duda siguen –y seguirán- teniendo un lugar especial dentro de los hogares y los corazones de miles de personas. Y si algo nos han enseñado durante 30 años, es que la televisión debe verse con criterio. La diversión no está peleada con la inteligencia. Enhorabuena para la familia más conocida de Springfield (que a la fecha no sabemos dónde se encuentra geográficamente).

Iñigo Pérez

25 años en medios de comunicación, seguidor del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música, de la televisión y del cine. El arte se expresa de muchas formas. Sólo tienes que descubrir la tuya.

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