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Miedo a la enfermedad

Estar vivos y permanecer en ese estado implicará estar en apertura a nuestra fragilidad y lo que conlleva dicha experiencia, asumir ocasionalmente el segundo de los peores miedos que el ser humano debe y tendrá que asumir: la enfermedad. 

Vivir el evento de la enfermedad involucra nuestra vida en un ritmo totalmente ajeno a la vida que llamamos normal, pues, necesitaremos aprender a convivir con la situación inesperada que llegó a nuestra casa y se adueñó de nosotros y de lo que hacemos. 

Nadie nace libre de enfermarse, incluso las personas más atléticas y cuidadosas con su cuerpo pueden estar caminando en medio de esos senderos de dolor, malestar y desesperanza. 

Llega como sombra silenciosa y se aposenta cual dueña del lugar, generando el mayor caos en todo lo que toca y respira. Desfragmenta nuestra alma, nuestro ser integro, nos pone en vilo de tomar decisiones a partir de ella y no a pesar de ella. Nos lleva hasta el extremo limítrofe de nuestras relaciones, crea un tiempo que se detiene entre horas y segundos. Los días dejan de ser días y los amaneceres carcomen y hacen doler el simple hecho de respirar. Sin embargo, no todo en ella es caos y maldición, en muchas ocasiones, suele ser lo mejor que le pase a una persona, familia o comunidad, pues les obliga a volcarse en cuidados personales, afectivos y comunes. 

Trae consigo un mensaje oculto, una posibilidad hacia el cambio y la reestructuración total de la vida. Siguiendo la sabiduría popular podemos afirmar que: cuando el cuerpo se enferma es el alma la que pide auxilio a gritos. La tarea de este vehículo al que llamamos cuerpo es manifestar hacia el exterior todo el vacío que en lo más recóndito existe. 

Cada expresión corporal tendrá un sentido en la medida en que se lo busquemos. Cabe resaltar aquí uno de los principios de la PNL (Programación Neurolingüística) que nos sirven de clave interpretativa de los eventos de somatización con los que el cuerpo busca comunicar algo más que un malestar o dolor. El ser humano siempre comunica. 

Es inevitable que tras todo acontecimiento busquemos el lenguaje apropiado para saber escuchar lo que se nos quiere comunicar y como este aprendizaje nos será de carácter primordial para poder pasar al siguiente nivel en nuestras vidas. 

Te propongo un ejemplo:

Cuando el cáncer nace dentro de una persona, lo primero que debemos aceptar es que en sí mismo se trata de una enfermedad multicausal. Lo que significa que no es directamente el cáncer la exteriorización de una situación patológica en la persona, sino que son varias alteraciones las interactúan entre sí.  Buscando escuchar el cuerpo enfermo quiere comunicar podemos afirmar que el cáncer suele aparecer en personas que viven de viejos resentimientos, o problemas emocionales en ciclos abiertos y que razón de otros miedos permanecen siendo experimentados mentalmente dentro de ellos, se trata de eventos que arrastran desde el pasado y no se han resuelto. Se suelen sentirse profundamente heridos, abandonados, señalados. 

En estos casos, además, del tratamiento médico– pues ya hay una afectación orgánica latente y en proceso – resulta necesaria la desintoxicación emocional de aquellas situaciones que en el pasado generaron rupturas y no se asumieron extrayendo de ellas los aprendizajes necesarios para continuar la vida. 

Te recomiendo 5 ejercicios para desintoxicarte de emociones del pasado que pueden generar en tu futuro posibles enfermedades:

  1. Identifica donde te duele: saber ubicar el dolor que nos generan los acontecimientos emocionales nos permite conocer los posibles puntos vacíos que necesitamos comenzar a tratar para llenarlos de amor y perdón.
  2. Expresarte desde la paz interior: toda palabra que se guarda es una futura emoción enraizada que daña tu salud. Identifica lo que estás sintiendo y escríbelo con toda la carga emocional que te genere, después, rompe el escrito o quémalo, para finalizar, reflexiona sobre la pregunta ¿Cómo puedo atraer hacia mí, la paz que necesito?
  3. Decide perdonar y soltar: decide liberarte del orgullo y la soberbia, establece relaciones sanas con las personas que te rodean, tal vez, esto te implique aprender a establecer límites y ponerte en muchos casos en primer lugar, sin pretender pasar por encima de los demás.

Recuerda: “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tu le llamarás destino” Carl Jung

Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tu le llamarás destino”

Carl Jung
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Carlomangno Osorio Uran

Coach. Conferencista y tallerista en temas de liderazgo, salud emocional y cultura organizacional en países como Colombia, México y Guatemala.

Un comentario

  1. Wuao carlomangno, tus palabras son demasiado exactas para el momento que estoy viviendo, en ocasiones la enfermedad llega a nuestra vida para dejarnos una enseñanza, un aprendizaje. Ojalá muchas personas puedan leer este mensaje.

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