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Cuando murió The Human Torch…

Si eres amante de los comics -o si no lo eres, pero sigues esta columna de manera más o menos habitual-, te habrás dado cuenta que la muerte en el medio es algo así como una puerta giratoria. Hace muchos años solían ser eventos únicos, que tenían resonancia y efecto duradero. Un héroe que moría no podía regresar del más allá. Tal fue el caso del primer Captain Marvel de Marvel Comics, quien fallece a causa del cáncer y que no ha vuelto aparecer desde 1980. La identidad actualmente la ostenta Carol Danvers, en algún tiempo conocida como Miss Marvel. Antes de ella, fue Monica Rambeau la portadora del nombre.

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Conforme pasó el tiempo y los héroes se convirtieron en franquicias millonarias, se ha evitado que mueran de manera definitiva. Esto no ha evitado que muchos de ellos sean sacrificados en alguna historia o evento para regresar a la vida algunos años después. Esta repetición constante no es lo ideal, pues las muertes pierden impacto ya que se espera que el héroe en cuestión regrese. Los sacrificios pierden significado y los lectores, interés. ¿Cuántas veces puedes matar a Batman? ¿A Spider-Man? ¿A Superman? Los aficionados detectan fácilmente estos intentos por generar expectativa y ventas.

Lo que es cierto es que cuando algún héroe fallece, los comics agotan sus tirajes, se dispara el coleccionismo y la especulación al alcanzar precios desmedidos. Hasta que el héroe regresa.

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También, de vez en cuando, las historias se detectan como algo legítimo y parte del desarrollo de una historia. Y aunque lo lectores intuyen que el héroe regresará eventualmente, la historia está bien planteada y se merece una leída. Por ejemplo, esto sucedió cuando en 2010 se anunció que uno de los Fantastic Four iba a morir.

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La historia estuvo a cargo del equipo creativo conformado por el escritor Jonathan Hickman (Secret Wars 3, Avengers, X-Men) y el dibujante Steve Epting (Avengers, Captain America). Su inicio fue en el #583 y se generó expectativa poniendo un conteo regresivo en las portadas. Al iniciar en dicho número y ser una historia de 5 partes, la aventura culminaría con la muerte de uno de los miembros en el #587. La historia se tituló “Three” (Tres), dando a entender que al final, sólo quedarían tres integrantes con vida.

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Los rumores abundaban en las redes y las páginas de noticias en internet. ¿Quién habría de fallecer? ¿Reed? ¿Sue? ¿Ben? ¿Johnny?

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Annihilus, villano clásico del grupo y habitante de la Negative Zone (Zona negativa), intenta invadir la Tierra. El cuarteto de aventureros debe detener la amenaza que pone en riesgo a toda la galaxia. Johnny detiene por sí solo la amenaza, cerrando el portal que permitiría a los extraterrestres entrar a su universo para gobernarlo. Sin embargo, The Human Torch se sacrifica para detener la invasión y que el portal sea cerrado.

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Para generar incertidumbre -e incentivar coleccionismo-, el número #387 fue vendido dentro de una bolsa negra sellada (similar a la que DC hizo con la muerte de Superman décadas antes). Por otro lado, Fantastic Four #588 fue el último de la serie que había iniciado en 1961 y que ya había sido cancelada en 1996 con motivo de la saga conocida como Heroes Reborn, y de la cual hablaremos en el futuro cercano.

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La segunda cancelación del título de Fantastic Four dio paso a un nuevo título, llamado simplemente FF, cuyas siglas se referían a la Future Foundation (Fundación del Futuro), organización de investigadores encabezada por Reed Richards que actuaría de manera más amplia a Fanstastic Four y cuyo objetivo era la exploración científica. A este nuevo grupo se integró un personaje que tuvo relación con el cuarteto desde sus inicios, además de haber sido amigo muy cercano de Human Torch: Spider-Man.

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De FF también hablaremos próximamente. Por lo pronto, nos quedamos con el heroico sacrificio de Johnny Storm, ocurrido hace 10 años.

Iñigo Pérez

Casi 25 años en medios de comunicación, fanático del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música (desde cuando escucharla caminando por la calle era todo un lujo), de la televisión y del cine (desde que, para poder ver tu película favorita, tenías que grabarla de la tele con pedacitos de comerciales de Gansito o Lili Ledy).

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