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Eyes Wide Shut cumple 20 años de su estreno.

Más que un filme, el último experimento de Kubrick.

Stanley Kubrick era un fenómeno por su esencia misma y casi por definición. Es considerado uno de los más grandes directores de la historia; sin embargo, si bien su fama era positiva por sus resultados, los medios para lograrlos eran bastante cuestionados.

 

Por ejemplo, es famosa la anécdota que habla acerca de las 90 tomas que tuvo que hacer Tom Cruise abriendo una puerta o el terror y tortura reales a las que fue sometida Shelley Duvall durante la filmación de The Shining. Kubrick tenía fama de genio y por eso, su gente pasaba por alto muchas actitudes que no se tolerarían en un jefe o compañero de trabajo.

Lo cierto es que también los métodos y etiqueta laborales han cambiado en muchos medios, por lo que las “técnicas Kubriescas” ya no son tan permitidas, mucho menos celebradas.

 

Stephen King, autor de The Shining o El Resplandor, manifestó su desacuerdo con el filme de Kubrick por las grandes modificaciones a las que fue sometido el libro. Se cambiaron personajes, se transformaron las esencias y motivaciones de algunas piezas claves que daba un sentido distinto al que el libro profesaba.

Pero se trataba de Kubrick, podía hacer lo que deseaba. Y si vemos El Resplandor como una obra distinta a la de King, funciona bastante bien. Su estética –como su narrativa- es grandiosa y la forma de narrar una película de “terror” es radicalmente distinta a lo que se hace hoy en día. Pero hablemos hoy de otra de sus producciones.

 

La que sería su última película, al ser anunciada, causó revuelo mundial: el Gran Stanley Kubrick regresaba a la silla de director para un nuevo proyecto, que tendría como estelares a una de las parejas de actores más famosas y uno de los matrimonios más estables del medio: Nicole Kidman y Tom Cruise. ¿El proyecto? Eyes Wide Shut u Ojos Bien Cerrados.

Su última producción fue Full Metal Jacket, de 1987, por lo que habían transcurrido más de 12 años sin tener noticias profesionales de él.

 

Ojos Bien Cerrados fue propiamente la última película hecha por Kubrick. Aunque después llegó Inteligencia Artificial, promocionada como su último proyecto, tiene más influencia de Steven Spielberg, quien fue quien la terminó debido a la muerte del primero.

La cinta está basada en una novela de Arthur Schnitzler y adaptada a la actualidad. La historia trata acerca de las fantasías sexuales que un matrimonio tiene, no necesariamente uno con él otro y la curiosidad (deseo) que lleva a realizarlas. A veces, el camino de regreso puede tornarse borroso y resulta que la rutina, después de todo no es tan mala.

La película número 17 en la carrera del también escritor, editor y productor resulta un tanto incómoda de ver, sobre todo si estás en pareja ya que invariablemente te hará realizar una introspección y tratar de adivinar los pensamientos de la persona a tu lado. Como en la historia, una cosa es pensar en una fantasía, otra muy distinta, llevarla a cabo. Más allá de la mojigatería se trata también de una cuestión de madurez y de desprenderse de prejuicios e inhibiciones.

 

Resulta por demás interesante el hecho de que Stanley Kubrick recurriera a un matrimonio de actores –sobre todo uno tan consolidado- para filmar esta historia y uno podría pensar que el conjunto formó parte de un experimento sociológico. Cuando vemos lo poco que duró la relación de ellos tras la realización del filme, no podemos más que preguntarnos qué tanto pudo haber afectado. Kidman ha comentado que en alguna ocasión, tanto ella como Cruise tuvieron que entrar en una sesión de confesiones con el director y que tal no fue tan buena idea.

Eyes Wide Shut llegó a las salas el 16 de julio de 1999. Kubrick no alcanzó a ver la reacción de la gente ya que murió unos días antes de mostrar una “última edición” para familia y amigos.

 

El 7 de marzo de 1999, fallecía a la edad de 70 años el perfeccionista Stanley Kubrick derivado de un ataque al corazón que le impidió despertar un día más. Probablemente se quedó con ganas de conocer tanto las reacciones del público como los resultados de su experimento sociológico.

Este año se cumplen dos décadas ya del lanzamiento de Ojos Bien Cerrados. Si la viste en ese entonces –o poco después- y no lo has vuelto a ver, hazlo, tal vez encuentres nuevas preguntas y respuestas.

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Iñigo Pérez

Trabajando en medios de comunicación desde hace rato. Suena bastante trillado pero... apasionado del mundo del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música (desde cuando escucharla caminando por la calle era todo un lujo) y del cine (desde que, para poder ver tu película favorita, tenías que grabarla de la tele con pedacitos de comerciales de Gansito o Lily Ledy- sí, ya sé, estoy ruco-).

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