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The Doors: Morrison Hotel a 50 años.

Despliegue de rock, inspiración y virtuosismo.

Jim Morrison era más que un cantante, una personalidad, un poeta y un ser que muchos consideraban de otro mundo. Su actitud rebelde se hizo sinónimo con el rock. Y en 1970, nos invitaba junto con otros tres virtuosos al Morrison Hotel. Hace 50 años.

El 9 de febrero de 1970 llegó a las tiendas de discos, el quinto y penúltimo disco (en vida de Morrison) de este cuarteto fabuloso californiano. The Doors fue un grupo musical excepcional en el que cada uno de sus componentes aportaba enormemente. ¿Quién no reconoce de inmediato el teclado de Ray Manzarek? ¿O las guitarras de Robbie Kreiger? ¿Qué la rítmica batería de John Densmore? Cada uno de sus componentes era imprescindible.

 

Si bien la personalidad y voz de James Douglas Morrison eran predominantes y casi hipnotizantes, el ambiente generado por el cuarteto entero era parte de la atmósfera. Eran rock, eran blues, eran un sentido de libertad, de anarquía y rebeldía. No por nada hicieron historia en tan poco tiempo.

Morrison Hotel es un álbum con la más pura esencia Doors. Por ejemplo, contiene el clásico “Roadhouse Blues”, que fue lado B del single “You Make Me Real”. Pero si eres fan de la banda, sabrás que todas y cada una de las canciones merece tener un lugar especial.

 

El sonido de este material es un poco más auténtico que su antecesor, con menos arreglos. Suena más a blues y es más crudo. The Doors volvían a escucharse como un grupo que te puedes topar en cualquier club de carretera.

 

Canciones como “The Spy” no hacen nada por disimular sus raíces blueseras.

 

También escuchamos algo de sicodélico, como en “Waiting for the Sun”, con distorsionadores y mensajes de tierras utópicas.

“Peace Frog”, por su parte, es una mezcla interesante de rock y algo que podría sonar como disco o funk, antes de que se definieran cualquiera de estos dos géneros.

 

Y así fueron The Doors, revolucionarios y adelantados. En muy poco tiempo inspiraron y cimentaron. Sus efectos aún se sienten a 50 años de Morrison Hotel y a casi 50 de la muerte de James.

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Iñigo Pérez

Trabajando en medios de comunicación desde hace rato. Suena bastante trillado pero... apasionado del mundo del comic (desde antes de que fueran "cool"), de la música (desde cuando escucharla caminando por la calle era todo un lujo) y del cine (desde que, para poder ver tu película favorita, tenías que grabarla de la tele con pedacitos de comerciales de Gansito o Lily Ledy- sí, ya sé, estoy ruco-).

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